David Kogan, presidente del Regulador Independiente del Fútbol, aseguró que dejaría su cargo si recibiera interferencias políticas relacionadas con las posibles sanciones contra el Manchester City, declarado culpable de infringir las normas financieras de la Liga Premier.
Un panel determinó que el club infló sus ingresos en más de mil millones de dólares durante casi una década. Las irregularidades corresponden al periodo de 2009 a 2018 y podrían ocasionar multas, deducciones de puntos o su expulsión de la máxima categoría.
El City apeló el veredicto, por lo que no existe una resolución definitiva sobre las consecuencias.
“Absolutamente no hemos recibido ninguna presión política en ningún tema. Y no espero recibirla en el futuro”, afirmó Kogan.
El funcionario señaló que el organismo, creado el año pasado por el gobierno británico, tendrá facultades para revisar la idoneidad de propietarios y directivos, exigir ventas de clubes y otorgar licencias de operación a partir de noviembre.
Kogan explicó que la apelación pendiente impide considerar definitivo el fallo para efectos de la licencia del Manchester City. Sin embargo, una resolución firme sería examinada durante ese procedimiento.
Reiteró que mantendrá la independencia del regulador pese a los vínculos entre Emiratos Árabes Unidos y el Reino Unido.— AP
