La campaña de Gianni Infantino por un cuarto mandato al frente de la FIFA llega esta semana a Japón, donde se reunirá hoy con dirigentes de la Confederación Asiática de Fútbol (AFC). El encuentro será en un hotel de Tokio, con pocos medios.
La visita ocurre después de que el mandatario del fútbol ofreciera disculpas ante el consejo de 37 miembros de la FIFA, en Zúrich, por los “errores” cometidos al elaborar un plan de venta de 4,200 millones de dólares para el Mundial, propuesta descartada. También ofreció una revisión independiente de la toma de decisiones.
Infantino está cerca de reunir la mayoría simple de las 211 federaciones miembro necesaria para ganar la elección de marzo. Hasta ahora, 87 asociaciones han expresado su respaldo con declaraciones individuales o pronunciamientos regionales. Algunos votos decisivos podrían proceder de Asia.
La AFC criticó el proyecto de venta del Mundial, aunque sus integrantes mantienen posturas distintas. Qatar, anfitrión de la Copa de 2022, apoya a Infantino, mientras que Jordania manifestó su oposición.
El jeque Salman bin Ibrahim Al Khalifa, presidente de la confederación asiática, rechazó inicialmente al dirigente y su propuesta de crear una filial para administrar el Mundial, pero ambos podrían haberse acercado.
Reglas para la elección
La oposición más fuerte proviene de Europa. La próxima reunión del Consejo de la FIFA está prevista para el 16 de diciembre en Doha, Qatar. El plazo para registrar una candidatura rival vence el 18 de noviembre.
Las reglas establecen que los aspirantes deben haber desempeñado un papel activo en el fútbol durante dos de los cinco años anteriores a su propuesta. Además, necesitan declaraciones de apoyo de al menos cinco federaciones miembro.
Ningún presidente en funciones de la FIFA ha perdido una elección desde 1974.
Jules Boykoff, politólogo de la Pacific University y exfutbolista, calificó al organismo como “una enorme red de clientelismo”.
Afirmó que los ingresos del Mundial se distribuyen entre asociaciones mundiales a cambio de lealtad.
Boykoff cuestionó la escasa supervisión de los fondos destinados al desarrollo del fútbol y consideró insuficiente hablar de una reforma estructural.— AP
