Jorge Orta llegó a salvo a primera, según el umpire Don Denkinger
Jorge Orta llegó a salvo a primera, según el umpire Don Denkinger

Los tiempos han cambiado. Ahora la tecnología es clave para un béisbol que, antes, era todo a juicio y ojos del ser humano. Dos ejemplos en la mesa: uno que cambió diametralmente una Serie Mundial (porque ya pasó), y otro que puede ser clave en el actual Clásico de Otoño.

El de cuatro décadas atrás aún es considerado uno de los más graves errores de un umpire en la historia (hay otros, pero ese, por el momento y las circunstancias, va primero).

Nos remontamos pues a la Serie Mundial de 1985. Juego 5, sábado 26 de octubre. La batalla iba 3-2 en favor de los Cardenales de San Luis, que ganaban 1-0 en la novena entrada. Entonces, el umpire Don Denkinger, de respetada trayectoria, marcó safe al mexicano Jorge Orta en la primera base tras un rodado, aunque las repeticiones de televisión mostraron con claridad que el lanzador Todd Worrell (cubriendo la base tras el tiro de Jack Clark) había llegado con la pelota antes de que Orta pisara la almohadilla.

Significó la carrera del empate, y luego se dio la remontada de los Reales para emparejar la Serie. Al día siguiente ganaron por paliza para alzar el trofeo.

Cada que llega otoño se recuerda este momento, con Dekinger como villano y el “Charolito” Orta apareciendo a escena.

Pero ya la tecnología juega también. Y los errores que se cometen son revertidos con las repeticiones de televisión, que hoy tienen ángulos de donde menos puede uno imaginarse.

Ahora, a lo del día. Juego 1 de la Serie Mundial de este año. Milwaukee tenía ventaja 3-1, pero Tampa Bay llenó la casa con uno fuera en la novena. Liam Hicks sacó un rodado a segunda, tiró al torpedero Cooper Pratt, quien asistió e hizo la jugada de doble matanza, poniendo fin al duelo. Sin embargo, las Rayas retaron el out en segunda, aludiendo que Pratt no piso. Repeticiones y más repeticiones, y se ve que efectivamente, no hubo contacto con el cojín. Quieto en segunda, pero out en primera y una carrera anotada. Para fortuna de los Cerveceros, su cerrador Trevor Megill ponchó a Jonny DeLucca y se acabó el juegazo.

Los otros ojos del béisbol aparecieron. Para bien de unos y para mal de otros.

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