El italiano Kimi Antonelli (Mercedes), que se convirtió, de forma matemática y a falta de cuatro pruebas, en el campeón del mundo más joven de toda la historia de la Fórmula Uno, al acabar tercero este domingo el Gran Premio de Ciudad de México, declaró en el Autódromo “Hermanos Rodríguez” que no tiene palabras para explicarse y que intenta “entender lo que acaba de suceder”.
“Lo hemos conseguido. No tengo palabras, estoy intentando entender lo que acaba de suceder”, manifestó, en la entrevista a pie de pista, nada más bajarse de su Mercedes.
Antonelli, de 20 años, que se proclamó el campeón más joven de todos los tiempos —mejorando en más de tres años el anterior récord, el del cuatro veces campeón alemán Sebastian Vettel— y en el tercer italiano, el primero desde que lo hiciese por última vez Alberto Ascari hace 73 años, en ganar el Mundial de Fórmula Uno.
