Johnny Unitas

Una leyenda sin reflectores

Suele suceder que grandes figuras del deporte profesional no son lo suficientemente valoradas en su época previa. El caso de Johnny Unitas sobresale por encima de muchos. Y el fútbol americano le tiene entre las más grandes leyendas.

John Constatine Unitas (7 de mayo de 1933-11 de septiembre de 2002) fue un hombre que tuvo que sobrevivir a ser rechazado por los Acereros de Pittsburgh, escuadra que lo drafteó pero que no lo tomó en cuenta por la negativa del coach Walt Kiesling, quien dijo que era un viejo que no tenía potencial para jugar.

Johnny nació  en Pittsburgh y todos esperaban que allí  jugara, pero el couch dijo entonces que él no era lo suficientemente inteligente para jugar en la NFL. Y le haría pagar sus palabras. 

Un año después de ser elegido en el draft de 1955 (le eligieron  en la novena ronda) fue cambiado a los Potros de Baltimore, lugar donde vivió casi toda su carrera (17 de 19 años en la NFL). Su primera temporada con el equipo fue incierta con pocos minutos y malas decisiones, pero todo cambiaría a partir de su segunda campaña en Baltimore.

Los éxitos comenzaron a llegar para el joven de Pensilvania, quien aprovechó una lesión de George Shaw para hacerse de la titularidad y con ello iniciar su gran carrera en la liga, lo cual lo llevó a ser invitado en diez ocasiones al Pro Bowl.

Y también ganó un Super Bowl.

El quarterback de los Potros sacó lo mejor de si para llevar en la temporada 1970-71 al equipo a ganar el anhelado Super Bowl al derrotar 16-13 a los Vaqueros de Dallas  en el Orange Bowl de Miami.

Pero fue más que un Super Bowl. Unitas representó un legado para la NFL, un símbolo para las nuevas generaciones  y la veneración de la vieja guardia del deporte de las tacleadas.

La infinidad de récords que obtuvo Unitas, el “Brazo de oro”, y su consistencia le hicieron ser el quarterback titular más ganador en la historia de temporada regular, cifra que tardó muchos años en ser rebasada por Fran Tarkenton y otros pasadores.

Johnny Unitas dejó un enorme legado que se mantiene con respeto en Baltimore, lugar donde existe una estatua en su honor.

Entre marcas

El legendario quarterback  lanzó por lo menos un pase de anotación en 47 partidos de forma consecutiva, un récord que permaneció vigente hasta la campaña 2012, cuando Drew Brees logró imponer una nueva marca que dejó en 54, y lo consiguió del 18 de octubre de 2009 al 25 de noviembre de 2012.

Unitas fue un adelantado a su tiempo, pues el récord que ostentó por 52 años habla de lo complicado de la hazaña en su época, debido al tipo de ofensivas que dominaban en aquel entonces, que dependían básicamente de la labor de sus corredores, incluso bombarderos como Dan Marino, Joe Montana, Jim Kelly y Warren Moon, no pudieron conseguir.

Además de Brees, otros dos jugadores rebasaron a Unitas con más partidos consecutivos con al menos un pase de anotación: Tom Brady, quien hizo 52 touchdowns del 12 de septiembre de 2010 al 29 de septiembre de 2013, y Peyton Manning, quien hizo 51, del 21 de noviembre de 2010 al 30 de noviembre de 2014.

Historia de vida. Hijo de Francis J. Unitas y Helen Superfisky, ambos  descendientes lituanos en Pittsburgh, creció en el vecindario de Mt. Washington. Su padre falleció cuando Johnny tenía cinco años por insuficiencia cardiovascular y renal, complicada con neumonía. Él fue mantenido por su mamá, que tenía dos trabajos. Amó al fútbol  y pese al desprecio sufrido años después en el draft, siguió adelante. 

Fuera del fútbol profesional, Unitas, en ese tiempo ya casado, trabajó en la construcción en Pittsburgh para mantener a su familia. Los fines de semana jugaba de quarterback, safety y como puntero en un equipo semiprofesional llamado los Bloomfiel Rams recibiendo 6 dólares por juego.

El fin de su carrera

En 1956 estaba a punto de irse a un juego con los Bomfiel Rams cuando fue llamado por Baltimore, a petición de su entrenador Weeb Ewbank. Junto con el liniero Jim Deglaun, un croata trabajador del acero con una vida muy parecida a la de Unitas, obtuvieron dinero de los amigos para pagar la gasolina y hacer el viaje. 

Lo demás, es historia. Unitas terminó su carrera con San Diego y finalizó con 19 temporadas en la NFL con 28,340 pases completos en 5,186 intentos para 40,239 yardas y 290 touchdowns, con 253 intercepciones. También corrió 1,777 yardas y tuvo 13 touchdowns. Plagado por el problema de lesiones del brazo en sus últimas temporadas, tuvo más intercepciones (64) que pases a la diagonal (38) entre 1968 y 1973. Y se retiró con tres títulos de Jugador Más Valioso de la Liga.

En la lista de los 100 mejores jugadores de la historia de la NFL publicada en noviembre de 2010, Unitas fue ubicado como el segundo mejor pasador de todos los tiempos, solo detrás de Montana. Quizá  Brady, por todos sus anillos de Súper Bowl, pase a superarlos a todos, pero la leyenda de Unitas es algo difícil de emular.— Gaspar Silveira Malaver

 

 

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