NUEVA YORK (EFE).— El temor a que la economía global se encamine a una recesión hizo que la mayoría de las grandes Bolsas europeas cerraran la sesión de ayer con pérdidas cercanas al 3%, en contraste con el comportamiento mixto en Wall Street, lo que también causó una baja del 10 % en los precios del petróleo y la depreciación del euro frente al dólar, en su nivel mínimo desde 2002.
El pesimismo de los inversores afectó a las grandes plazas del Viejo Continente, que cerró con caídas del 2.99% en Milán; del 2.91% en Fráncfort; del 2.86% en Londres y del 2.68% en París, mientras que el Euro Stoxx 50, que agrupa a las mayores empresas cotizadas de esa región, perdió 2.68%.
Por su parte, Wall Street cerró la jornada bursátil de ayer en territorio mixto y el Dow Jones de Industriales, su principal indicador, bajó 0.42% debido a las preocupaciones de los inversores sobre una posible recesión en Estados Unidos a medida que el mercado estadounidense busca recuperarse después de una primera mitad del año difícil (aunque el S&P y el Nasdaq cerraron en verde).
Euro en picada
En la misma línea, el euro cotizó por debajo de los 1.03 dólares, su mínimo en las dos últimas décadas, por la desbandada de los inversores hacia el “billete verde”, como ocurre siempre que asoma el temor a una recesión.
La divisa europea, que se ha depreciado desde hace meses por el diferencial de tipos (la Fed ya ha subido las tasas en dos ocasiones y el BCE todavía ninguna), ha bajado hasta 1.023 dólares, su nivel mínimo desde diciembre de 2002 y muy próximo a la paridad.
Las alarmas empezaro a sonar tras la publicación del índice PMI compuesto definitivo de junio de los principales países de la eurozona, que registró crecimiento, pero al ritmo más bajo en los últimos 16 meses en Francia; del último medio año en Alemania, y de los últimos 5 y 3 meses en Italia y España.
Según explicó S&P Global, la consultora que elabora el índice, el correspondiente a junio se vio afectado por la primera contracción de la producción manufacturera en dos años y por un ritmo más lento de crecimiento de la actividad comercial del sector servicios.
La elevada inflación, presionada adicionalmente por la guerra en Ucrania, las sanciones a Rusia y las subidas de tipos de interés de los bancos centrales, frenan la economía mundial y muchos inversores temen que esta estrategia acabe causando una recesión.
Impacto al petróleo
Esta posibilidad impactó también al precio del petróleo ante las menores previsiones de demanda, con lo que el crudo Brent, el de referencia en Europa, cayó casi 10% al cierre de las bolsas europeas, hasta 102 dólares el barril, un precio no visto desde el 11 de mayo.
Los miedos a una recesión económica también se dejaron notar en el precio del petróleo intermedio de Texas (WTI) que bajó en la misma jornada 8.2% y cerró en 99.50 dólares, su primer cierre por debajo de los 100 dólares desde principios de mayo.
También el gas natural TTF terminó la sesión con una caída del 0.5%, aunque poco antes del mediodía alcanzó los 175 euros por megavatio hora, máximo en cuatro meses, por el temor a una reducción del suministro desde Rusia como consecuencia de la guerra de Ucrania, según Bloomberg.
Los precios del gas se han disparado desde mediados de junio por las paradas en el gasoducto Nord Stream y la semana pasada repuntaron de nuevo ante el temor expresado por Alemania a que Gazprom no reactive el suministro después de la parada técnica que tiene programada entre el 11 y el 21 de julio próximos.
Japón ha señalado hoy que busca alternativas para sustituir el gas ruso, después de que Moscú decidiera la semana pasada nacionalizar el proyecto Sajalín-2, una vía por la que ese país obtenía el 8 % de sus importaciones de gas natural y en la que Gazprom tenía el 50 % del accionariado.
La preocupación también era elevada en Alemania, cuyo ministro de Economía y Clima, Robert Habeck, ha advertido de que la crisis energética del gas podría tener un efecto dominó en el mercado y no ha descartado una intervención de los precios del gas.
