CIUDAD DE MÉXICO.— El peso logró iniciar la semana en terreno de ganancias a pesar de que comenzó la sesión de ayer reflejando la aversión al riesgo por el proceso electoral tanto en México como en otras parte del mundo, empujando a la moneda a alcanzar un máximo de 18.65 unidades por dólar.
Los datos reportados por el Banco de México revelaron que el tipo de cambio se ubicó en una cotización de 18.2930 pesos por billete verde, lo que representó una apreciación de 0.38% o 6.98 centavos, comparado con el dato de cierre del viernes pasado.
En ventanillas bancarias, la moneda mexicana cerró a la venta 18.72 pesos por cada dólar según señala la información de Citibanamex.
Tras la rueda de prensa que realizó Claudia Sheinbaum la tarde de ayer, la cotización peso-dólar en los mercados internacionales llegó a 18.58 unidades.
“El peso sigue vulnerable ante los flujos de la semana anterior. Al iniciar esta semana alcanzó cotizaciones hasta en 18.66. Con la volatilidad, podría operar en un rango amplio entre 17.80 a 19.40”, dijo Juan Carlos Cruz Tapia, docente de la EBC.
A los mercados les preocupa una reforma que modificaría el sistema de justicia, que entre otros cambios busca bajar la cifra de magistrados y propone elección de jueces, lo que debilitaría a uno de los contrapesos del poder Ejecutivo.
Quién gana y pierde
El peso pasó de estar entre las monedas de mejor desempeño en el año a ser una de las más depreciadas, ante un aumento en la aversión al riesgo sobre México, al ubicarse en su menor nivel frente al dólar en más de un año.
Este comportamiento de la paridad da la impresión de ser algo muy negativo, sin embargo, no todos pierden con la depreciación de la moneda frente al dólar.
En términos generales se piensa que uno de los grandes ganadores de la depreciación cambiaria sería el sector exportador, las empresas cuyas ventas van a los mercados foráneos.
Esto debido a que un peso débil abarata en términos relativos los precios de los bienes salidos de México, lo que hace más atractivos dichos productos y aumenta su demanda a nivel globall.
Otro segmento ganador de la población, son las personas que reciben remesas del exterior, debido a que van a obtener más pesos por una misma cantidad de dólares. Por ejemplo, a mediados de mayo por cada 100 dólares, recibía casi mil 699 pesos, actualmente obtiene mil 884, es decir, 185 pesos más.
Entre los beneficiados, también se encuentra el sector turismo, tan importante para muchas entidades del país. Un peso fuerte desincentiva a cierto grupo extranjeros a venir a México, es más fácil que estén interesados en visitar el país con un peso barato.
Por el contrario, entre los principales perjudicados por la depreciación de la moneda nacional se encuentra el gobierno y empresas con pasivos en dólares, a través del aumento del costo financiero de su deuda externa.
Un tipo de cambio débil incrementa el monto de lo que paga en pesos por ese compromiso, el cual se ve afectado también por las altas tasas de interés que prevalecen en el mercado.
Otro de los afectados son los importadores. México también es una potencia importante en este rubro, el país adquiere del exterior muchos insumos y bienes de capital que son usados para producir productos que se terminan exportando.
Asimismo, el consumidor normal se ve perjudicado de manera indirecta por el alza en el precio de bienes importados o genéricos donde algunos de sus principales componentes son de origen exterior. También se encarecen los gastos de las personas que estén planeando viajar al extranjero o tengan una deuda de dólares.
Tradicionalmente se asume que una depreciación cambiaria es negativa, pero tomando en cuenta todo lo anterior, no es tan sencillo evaluar si el saldo final de tener un peso débil es en términos generales perjudicial o no al país.
Podríamos inclinarnos a suponer que la suma es negativa, pero finalmente hay ganadores y perdedores con un tipo de cambio débil.
