MADRID, España (EFE).— La Reserva Federal de EE.UU. (Fed) y el Banco Central Europeo (BCE) han dejado para septiembre sus decisiones sobre eventuales rebajas de tipos de interés, lo que abre un compás de espera en momento de tensión en los mercados tras la publicación de varios datos macroeconómicos negativos.
A los inversores les preocupa que el deterioro de la economía, sobre todo de la estadounidense, sea mayor de lo previsto y que los recortes de tipos deban ser más intensos, lo que perjudicaría en especial a los bancos.
A diferencia de la Fed y del BCE, esta semana el Banco de Japón subió tipos y el de Inglaterra acometió su primera rebaja en 4 años.
La reacción de los mercados en las últimas semanas muestra que los inversores han cambiado su perspectiva sobre la marcha de la economía. Hasta hace poco, un dato macroeconómico peor de lo esperado solía traducirse en subidas bursátiles, porque los inversores interpretaban que las rebajas de tipos estaban más cerca.
Ahora, los datos hacen mella en los mercados.
Los mercados ya habían dado un aviso la semana pasada, cuando los decepcionantes resultados de Tesla y Alphabet pusieron de los nervios a los inversores, una situación que sólo se corrigió, parcialmente, tras publicarse datos positivos del producto interior bruto e inflación en EE.UU.
Lo ocurrido abunda en ese cambio de perspectiva. Los mercados, que cotizaban en rojo, profundizaron sus caídas tras publicarse datos de la actividad manufacturera y empleo en EE.UU.
Pesimismo Otra visión
Algunos analistas vinculan esta visión más pesimista de los mercados con mensajes emitidos por la propia Fed.
Cambios en el tono
“Ha habido un cambio en el tono de la Fed”, apunta Bret Kenwell, analista de la plataforma de inversión eToro. En su opinión, la atención de la Reserva Federal “se está desplazando desde la inflación hacia el mercado laboral”. “Y con razón”, recalca Kenwell.
