Ligia Gío Mena

En este 2018

Ligia Gío Mena (*)

Estrenamos año una vez más y volvemos a las carreras del trabajo, las rondas, la rutina de nuestra vida. Es ahí donde están el secreto y la diferencia: unos dirán volvemos a la cruda realidad y otros que ¡a estrenar año! Los cambios, como la actitud ante la vida, vienen de nosotros, de lo que queremos lograr y alcanzar; a veces tenemos sueños y metas que no se logran en un año, a veces la vida te sorprende y te regala cosas o personas que no esperabas; hay años que quitan cosas o personas y no lo esperabas. De ahí la frase “Hay años que te hacen preguntas y años que te dan respuestas”.

Así que al estrenar un año vale la pena no hacer una lista de propósitos y metas que sabemos no vamos a hacer, sino proponernos ser mejores en algún área de nuestra vida: ser mejor mamá en la familia, mejor jefe en la oficina, mejor estudiante en la escuela, mejor persona en la vida diaria, es algo más sencillo que recordaremos y que alegrará nuestro entorno.

Hace unos días nos fuimos a despedir 2017 y recibir 2018 a un lugar paradisíaco, con todos los regalos de Dios juntos: sol, mar, luna y una isla, y si agrego a toda mi familia junto a mí digo que me sentía en el cielo. El 31 de diciembre estaba sentada en la isla viendo hacia Cancún y en el mar se reflejaba la Luna Llena más bella que haya visto; por supuesto, tomé el celular para captar ese momento y vi que lo que la foto mostraba no se acercaba ni remotamente a lo que mis ojos observaban.

Les pedí a mis hijos que tomaran fotos con otro celular y en ese momento la voz de mi madre, con la sabiduría que le dan los años, me dijo: “Hay fotos que se toman con los ojos y se guardan en el corazón”.

Y me describió una de esas fotos que guarda en su corazón, de esos años que llegaron para hacer preguntas y quitar, y nos fuimos de viaje solas al mar a curar el alma, hace cuatro años; me describió una puesta de sol, el lugar, la hora, lo que vestíamos, lo que dijimos y, lo mejor, lo que sentíamos en ese momento. Y continuó: “Y venos hoy despidiendo el año, llenas de amor y agradecimiento. Dejen de tomar fotos y disfruten”.

Aprendí la mejor lección de mi vida; cada año nos sorprenderá de diferentes maneras, el secreto es apreciar y agradecer los regalos que tenemos en nuestras narices, para alegrarnos la vida y no preocuparnos por tener, obtener, lograr, sino por gozar a las personas que nos acompañan en nuestro día a día; al final de la vida o cuando pierdes a alguien que amas lo único que pides es un ratito más, un poco más de vida con las personas que amas.

Tenemos un año nuevecito para hacer de él lo que nosotros querramos, vivámoslo.— Mérida, Yucatán.

ligiagio7@gmail.com

Licenciada en Psicología