Manuel Antonio Alcocer Hernández

Cosas que pasan

Manuel Antonio Alcocer Hernández (*)

De acuerdo con las informaciones que a diario surgen en los medios de comunicación se antoja no un poco, sino muy complicado el trabajo de los ahora precandidatos y a partir de marzo próximo candidatos en el trato cotidiano con el pueblo que tendrá la decisión de votar. Muchos lo harán por quien les parezca mejor y otros más por quien le convenga a sus intereses particulares. Y es que la división interna de los partidos es de proporciones mayúsculas si se considera desde las cúpulas partidistas hasta el más pequeño de los municipios de este México nuestro, seguramente con honrosas excepciones.

Si se piensa en los precandidatos a la Presidencia de la República, ninguno de ellos está a salvo de opiniones contrarias a su postulación, a menos que sea dueño de su partido como es el caso de Morena. Y esas opiniones contrarias se vuelven virales y se tornan en conceptos que permiten la división interna de los partidos. Eso ha quedado de manifiesto en el caso de José Meade, del PRI, al que muchos miembros de ese partido critican por ser un candidato no priista, y en Ricardo Anaya, a quien culpan porque el PAN no tiene candidato por su empecinamiento de ser precandidato de una coalición que incluye al PRD y a Movimiento Ciudadano, y en la que desaparecen los valores panistas que le dieran brillo y triunfos electorales al partido que ha ganado en dos ocasiones la primera magistratura del país.

En cuanto a Yucatán se refiere, la división está a flor de piel en el PRI. Mucho se ha comentado y escrito que Mauricio Sahuí era el menos indicado para ser elegido por la cúpula priista a instancias del gobernador Rolando Zapata. Y no vamos a repetir los detalles de lo que bien se sabe. La división en el caso de la gubernatura está oculta. Quienes aspiraron a la designación aparecen en fotografías con Sahuí acompañándolo a eventos de proselitismo, obedeciendo la “disciplina priista”.

Pero en sus equipos de trabajo el malestar no sólo se advierte, sino que es manifiesto. Entre quienes apoyaron a los que se quedaron con las ganas de ser elegidos en lugar de Sahuí se habla de votar por otros partidos o de no votar. Y esto no es nuevo. Se ha visto en elecciones anteriores.

Y hay que considerar que hay 106 presidencias municipales en disputa y 15 diputaciones locales aunadas a cinco diputaciones federales —de las que cuando menos hay ocho aspirantes que aseguran ya tener la venia del PRI—. Las senadurías parecen no tener conflictos de intereses.

Y en el PAN la división es de alto nivel. Cuando menos ahí se manifiesta, pero no se descarta que en la militancia haya malestar más que por Mauricio Vila por Renán Barrera. Un importante grupo de veteranos panistas ha expresado, con otras palabras, que, aunque no intervengan en el trabajo proselitista de Vila Dosal, sí le dan su apoyo. Aunque no se califica de división, sí es evidente el disgusto de Cecilia Patrón Laviada por no ser elegida precandidata a la alcaldía meridana. Eso se interpreta por alguna dipu- tación federal que le han ofrecido y ha rechazado al parecer a cambio de otro distrito. Y es que todo parece indicar, por lo que se ha publicado, que los meridanos preferían a Cecilia que a Renán.

Los intereses de quienes pretenden algún puesto de elección popular van cambiando conforme pasa el tiempo. Primero tienen interés en alcanzar la anhelada nominación, después manifiestan interés por su campaña y por ganar la elección, y cuando ya están en funciones, pasando el tiempo, se interesan en su interés particular. No es la generalidad de los casos pero sí la mayoría.

Recordemos aquella frase de un alcalde sureño que admitió: “Sí robé, pero poco”, como si la cantidad fuera más importante que el hecho.

En cuanto a la paridad de género, se duda mucho que los partidos sean leales a las disposiciones electorales y den oportunidad a las mujeres en las mismas condiciones que a los hombres. No sólo en número, 53, sino en posibilidades de triunfo, y no confinarlas a municipios que desde el arranque se dan por perdidos. Que haya igualdad.— Tizimín, Yucatán.

manuelantonio1109@hotmail.com

Cronista y ex alcalde de Tizimín