Aniversario
Raúl Alcalá Erosa (*)
A 100 años del natalicio del gran artista yucateco Fernando Castro Pacheco, lo recordamos con respeto y admiración como un ser humano culto y caballeroso, cuya sencillez animaba al acercamiento para consultas sobre su producción pictórica o solo para saludarlo.
Tuvimos el honor de que nos permitiera entrar a su mágico mundo, su residencia–estudio, donde el olor de la pintura al óleo, aún fresca, se fusionaba con el incomparable aroma del exquisito café preparado por su esposa, la señora Blanca, musa indispensable en el espíritu creativo del maestro.
Nuestras charlas preliminares, más que estructuradas entrevistas, eran imaginarios recorridos por el mundo del arte sin un orden predeterminado; cuando en un determinado momento surgía algo considerado por él de cierta importancia, entonces decía amablemente pero con firmeza: “esto sí puedes grabarlo”.
Era entonces cuando en tono un tanto solemne decía, por ejemplo: “Los artistas de las nuevas generaciones no leen, no estudian lo que los grandes maestros del pasado nos han heredado. Partir de cero es un error, ya que contamos con los datos históricos acerca de la luminosidad de Velázquez, la oscuridad de Rembrandt, las técnicas de los esfumados de Da Vinci y Miguel Ángel o el colorido de Van Gogh”.
Como si además de ser artista polifacético (dibujante, grabador, pintor, escultor, escritor, músico, etc.) don Fernando también fuese adivino, con una particular sonrisa me decía: “Si estás pensando cuál de los maestros que he mencionado ha influido más en mí, te diré que todos, y otros más, incluyendo a Picasso”. Diferente a otros célebres artistas, le gustaba explicar su obra.
En las diversas técnicas experimentadas, Castro Pacheco ha alcanzado en cada una elevados grados de pureza y equilibrio entre técnica-arte-artista. Desde su famoso “Henequén” (1947) de impactante contenido social, en clara expresión figurativa, hasta las coloridas atmósferas envolventes sobre atinadas anatomías dibujadas, a partir de la década de los 70, el artista suspende su búsqueda con la certeza de haber encontrado su verdadero y propio camino.
En los 22 murales transportables del Palacio de Gobierno, pintados entre 1970 y 1977, donde se narra una síntesis de lo más relevante de la historia de Yucatán, Castro aplica sus etéreos ambientes abstractos en forma independiente y fuera de los límites de los contornos del dibujo, logrando admirables composiciones que podríamos llamar “abstracciones figurativas”.
Esa es la magia del artista que ha de prevalecer en su obra futura, como: “El Timbalero”(1980), “Peinado” (1988), “Preparando el Baño” (1990), “El Sueño”(1990),“Mujer, Mar y Nubes” (1992),“Gran Figura”(1993). Se ha dicho que si se lo hubiese propuesto, podría haber sido buen abstraccionista.
Recordaba con cierta nostalgia sus primeros pasos en el ancho mundo del arte, desde sus primeros estudios en la Escuela de Pintura y Artes Plásticas de Mérida, bajo la dirección del escultor Alfonso Cardone a los 15 años de edad, recibiendo las primeras instrucciones de Modesto Cayetano y posteriormente de Ignacio Rubio Milán, maestros pioneros de la enseñanza del Arte.
Castro parte en busca de nuevos horizontes en la capital del país, en 1943, donde pronto es reconocido al ingresar al círculo de artistas del Taller de la Gráfica Popular para luego formar parte, como maestro, en la Escuela Realista Mexicana en donde se relaciona con Alfredo Zalce, Raúl Anguiano, y Leopoldo Méndez, recibiendo un fuerte impulso del Instituto Nacional de Bellas Artes, dirigido por Celestino Gorostiza, y las Galerías de Arte Mexicano de Inés Amor, de donde surgen sus primeras invitaciones para exponer en el extranjero.
Su obra ha sido ampliamente reconocida en países de Europa y el Oriente mediante 28 exposiciones individuales, y más de 60 colectivas.
Fue director de la prestigiada Escuela de Pintura “La Esmeralda” y en 1973 retornó a Mérida, su ciudad natal, donde falleció luego de una fructífera vida creativa el 8 de agosto de 2013.— Mérida, Yucatán.
raulae@gmail.com
Arquitecto, escritor e historiador yucateco
