Necesario escrutinio

FREDDY ESPADAS SOSA (*)

En una sociedad plural, democrática y regida por un verdadero Estado de Derecho, quienes ejercen responsabilidades en la gestión pública deben estar invariablemente sometidos tanto al principio de rendición de cuentas como al escrutinio de la sociedad en general.

Sin embargo, hay que reconocer que en la configuración actual de nuestra sociedad aún no existe la estructura jurídica e institucional lo suficientemente sólida y confiable que permita a la ciudadanía ejercer un control efectivo sobre los servidores públicos.

Por esta razón en la compleja esfera pública se sigue produciendo un sinnúmero de abusos, saqueos, latrocinios y tráfico de influencias, conformándose un cuadro inmoral de corrupción, cinismo e impunidad sin límites.

Consideramos que las organizaciones intermedias de la sociedad deben cumplir un rol fundamental de escrutinio sobre el desempeño de los servidores públicos, sin sesgar sus preferencias de análisis y cuestionamientos críticos; es decir, que su papel de observatorio crítico ciudadano deben cumplirlo por igual, sin importar el origen partidista del gobierno o funcionario público en cuestión.

Lamentablemente, vemos que algunas organizaciones de la sociedad hacen alharaca ante algún asunto de interés general, pero mantienen extraño silencio cómplice ante otras problemáticas que también afectan a la ciudadanía.

Los medios de comunicación igualmente juegan un papel esencial en el escrutinio de los gobernantes en turno y de la clase política en su conjunto. Pero, desafortunadamente, ocurre que en la actualidad algunos medios han sucumbido a las presiones de los poderes político y económico; han terminado por aliarse vergonzosamente con éstos, abdicando de su alta responsabilidad social consistente en informar con objetividad y espíritu crítico sobre el acontecer nacional.

Como consecuencia, esos medios sesgan y manipulan la información a las conveniencias de los gobiernos en turno.

Las reflexiones anteriores vienen al caso con motivo de la polémica que se generó en días pasados en torno a las reacciones que tuvo Andrés Manuel López Obrador, aspirante presidencial por Morena-PT-PES, ante un artículo del analista Jesús Silva- Herzog Márquez (“AMLO 3.0”, “Reforma”, 5 de febrero).

En el mencionado escrito se cuestiona críticamente la evolución político-ideológica de AMLO, al señalar que ha transitado de un sectarismo puritano a un oportunismo sin principios, sólo explicable por su ambición de poder.

Leí atentamente el mencionado artículo, así como la respuesta del tabasqueño dirigida a Silva-Herzog por las redes sociales, en las que AMLO se defiende y lo acusa de ser secuaz de la mafia del poder y “articulista conservador con apariencia de liberal”. Aunque muy sesgado, creo que es un buen artículo; no obstante sostengo que el esquema crítico-analítico puede aplicarse perfectamente a los otros aspirantes presidenciales o a otros actores del oficialismo, a los que por cierto muy rara vez critican algunas “vacas sagradas” de la llamada comentocracia.

Pues bien, como era de esperarse esta refriega verbal entre AMLO y el articulista, a la que también se metió con la espada desenvainada el escritor Enrique Krauze, desencadenó una oleada de descalificaciones al aspirante presidencial, acusándolo nuevamente de ser enemigo de la crítica y llegándose al extremo de advertir sobre el peligro que él representa para la libertad de expresión en caso de que gane la Presidencia de la República.

Sobre este asunto, considero que todos los servidores públicos y actores políticos que están participando en el proceso electoral en curso son y serán siempre objetos de análisis crítico en lo que atañe a su actuación pasada y actual y, sobre todo, en relación con su manera de pensar y con las propuestas programáticas que están presentando a la sociedad.

Desde luego, los sujetos de la crítica también están en todo su derecho de defenderse y de ejercer la réplica a los cuestionamientos que se les hacen. Algunos prefieren callar, como el precandidato del PRI, José Antonio Meade, a quien otros críticos acusan de solapar mucha corrupción en su paso por Hacienda, o como el aspirante del PAN-PRD-MC, a quien sus propios excompañeros de viaje acusan de corrupción, felonía y traición.

Pero en el caso singular de AMLO, debe recordarse que contra él están enfilados los poderosos intereses de la oligarquía económica y de la virtual alianza PRIANRD, que están obcecados en impedir su muy probable llegada a Los Pinos.

Por tal razón, considero que quien aspira a gobernar a una nación atribulada por una crisis de grandes dimensiones y con un tejido social muy deteriorado, es del todo recomendable que se conduzca con prudencia, mesura y visión de Estado ante sus críticos, aunque en ello le vaya sacrificar un poco de su propia libertad de expresión.

Por lo demás, siempre consideraré que en una sociedad plural, libre y democrática como la que aspiramos construir, la crítica cumple una función trascendental que debe ejercerse siempre con independencia, responsabilidad y objetividad.— Mérida, Yucatán

canek_1999@yahoo.com.mx

Profesor-investigador titular “C” de T.C. Universidad Pedagógica Nacional, Unidad 31-A, de Mérida, Yucatán

 

En una sociedad como la que aspiramos, la crítica cumple una función trascendental que debe ejercerse siempre con independencia, responsabilidad y objetividad

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