Crecimiento y sociedad
Alfonso A. González Fernández (*)
Generalmente el recibir noticias nos lleva al asombro y luego a digerirlas para tratar de comprenderlas en su verdadera dimensión, dado que muchas veces vienen adicionadas de los calificativos de quien las comunica, su objetivo e intención.
Así las cosas, una vez recibidas podemos ir haciendo un ejercicio de análisis para que desde nuestro particular punto de observación podamos distinguir lo que a nosotros nos puede significar y el alcance, así como el sentimiento y percepción que éstas puedan tener.
Lo anterior viene a consecuencia del desarrollo que nuestro Yucatán está teniendo en términos económicos y los probables efectos colaterales del hecho de crecer.
El análisis de todos los números que se nos ofrecen nos debe llevar a saber si el “punto de inflexión” se encuentra cerca y cómo debemos preparar el escenario para moverlo a una posición superior que nos permita continuar la curva todavía en sentido ascendente.
En Matemáticas, al cambio de pendiente en algún punto se le conoce como punto de inflexión y de manera coloquial representa el cambio del trazo en la pendiente que tiene una función, de cóncavo a convexo, en pocas palabras, todo el crecimiento se muestra gráfica y habitualmente como una curva ascendente, trazada de izquierda a derecha y en donde el punto de cambio en este trazo, es el punto de inflexión y es en donde comienza a ir hacia el otro sentido.
Hallar el “punto de inflexión” se convierte en una tarea nada sencilla porque podría parecer un ejercicio inútil, pues estamos viviendo con buena calidad de servicios, se están abriendo nuevas oportunidades de negocios, el turismo crece, la industria igualmente y en general parece que todo va en sentido ascendente.
Sin embargo, dentro de esta bonanza debemos estar preparados o bien comenzar a realizar los estudios, planes y políticas públicas para atenuar los efectos que son consecuencia del crecimiento.
Hay que estar muy atentos a que el crecimiento demográfico y económico incidan lo menos posible en la forma de vida que hoy disfrutamos en Yucatán, por lo que —insisto— es menester involucrarse y participar en la construcción no solo de una mejor ciudad en términos económicos, sino en la construcción de políticas públicas.
La gobernanza es una obligación para garantizar la continuidad de la calidad de vida con el incremento económico y de desarrollo que necesitamos, mitigando los padecimientos que experimentan otras entidades mejor evaluadas económicamente hablando, pero que con respecto a nosotros presentan ciertas “patologías sociales”.
Los efectos colaterales son muchos, pero podemos referir algunos como la inseguridad, la invasión de tierras por nuevos pobladores que ante la posibilidad de trabajo migran arriesgando todo, las carencias en los centros de abastecimiento, en el transporte, en la educación, en los servicios de salud, etc.
Un ordenamiento territorial es necesario para evitar padecer los problemas que vemos que se están presentando en otros lares que atraídos por la bonanza económica, desbordan el orden y las costumbres de los que viven en estos lugares en general.
El reto de mantener el desarrollo de la curva de crecimiento en sentido ascendente es una tarea que obliga la participación de todos para hacer fuerza y conseguir resultados.
Las consecuencias de estos resultados nos darán la oportunidad de sentir ese derecho de pertenencia y potenciar nuestros satisfactores ante las amenazas que todo cambio trae consigo.
El cambio se presenta como una consecuencia; sin embargo, resulta que este es precisamente el cambio ordenado que estamos persiguiendo y que no solamente debe obedecer a un cambio en lo económico, sino que debe ser un cambio que integre todos los factores y actores, ya que de que de poco nos servirá tener más capacidad económica si no podemos disfrutar nosotros y nuestras familias de la calidad de vida que nos procuramos y nos merecemos.
Trabajar conjuntamente para mantenerse en ascenso es el reto y no es sencillo, solamente depende de nosotros, de nuestras ganas y de nuestra actitud, los espacios para participar tenemos que gestionarlos nosotros mismos.— Madrid, España.
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Presidente del Consejo Mundial de Ingenieros Civiles
