Proyecciones financieras
Fernando Ojeda Llanes (*)
Cuando se habla de proyecciones financieras, por lo general los empresarios piensan que se trata de proyectar a largo plazo, o sea a cinco ó 10 años, y es cuando diseñan en algunos casos sus proyectos de inversión, pero para solicitar créditos a los bancos de tal manera que se cumplan o no las proyecciones.
Cuando se presentan retornos de la inversión satisfactorios y un valor presente neto adecuado, las instituciones de crédito las aceptan y otorgan el crédito respectivo con las garantías y avales respectivos. La empresa por lo general solo utiliza esta técnica para conseguir el citado crédito y cuando reciben el dinero se olvidan de su proyección financiera. Este es un grave error.
Hablemos coloquialmente de los proyectos de inversión. En una Dirección de Finanzas pueden utilizarse proyectos de inversión de corto y largo plazos; cuando se habla del corto plazo se encuentra uno en el presente, en el año uno; la proyección por lo general es de un ejercicio y cuando se trata de largo plazo se efectúan los horizontes de tiempo en cinco ó 10 años.
La evaluación de los proyectos de largo plazo utilizan el valor presente neto o, lo que es lo mismo, proyectan sus flujos a futuro y los traen a valores del presente año haciendo la reducción o denominado descuento con una tasa de costo de capital que es nada más que el costo del dinero que se utilizará en el proyecto para compararlos con la inversión inicial.
Cuando el valor presente neto es positivo, quiere decir que la tasa de retorno de la inversión es mayor que la tasa de interés del costo del dinero, o sea, la tasa de descuento; y cuando es negativo es lo contrario, la tasa de costo del dinero es mayor que la de retorno. De esta forma ya puede uno darse cuenta de si acepta o rechaza el proyecto; por lo general, si el proyecto no da un rendimiento neto positivo, lo que se hace es reformularlo revisando los flujos de efectivo o la inversión inicial, a efecto de que el proyecto se diseñe de una forma rentable. No estoy hablando de contabilidad creativa, sino de revisión de las variables.
Cuando se trata de corto plazo o de la proyección de un solo ejercicio, se está hablando del año uno —del presente— y no hay largo plazo; por lo tanto, los flujos de efectivo que se proyectan son de dinero del momento y no se descuentan para traerlos a valor presente porque ya se encuentran en el año del momento y solo se comparan los flujos con la inversión y se determina la tasa de rentabilidad. También en menores plazos: un mes, dos meses hasta un año pueden realizarse los proyectos que tienen que ver con las inversiones en el capital de trabajo tales como inventarios, créditos a clientes, inversiones en valores en el mercado de dinero.
Todo proyecto de inversión, sea de corto o largo plazo, no solo debe servir para obtener el financiamiento respectivo, sino que es la herramienta perfecta para darle seguimiento a todas sus variables para que se cumplan las expectativas evaluadas inicialmente; o sea, que los flujos de efectivo de cada período se den, que las tasas de costo de capital se administren, que la inversión inicial sea tal y como se proyectó, de esta forma se garantiza que el proyecto en la realidad sea redituable y, si durante el trayecto de su desarrollo hay variaciones, el proyecto debe irse adecuando a los cambios necesarios.
Cuando se trata de la proyección financiera de utilidades de un ejercicio, por lo general se deben proyectar también los rendimientos sobre el capital, el Valor Económico Agregado, o EVA, y cuando en algún determinado mes la proyección nos marque un resultado negativo, no esperar a que llegue el tiempo respectivo y que se dé, sino que desde el comienzo del desarrollo del proyecto el director de Finanzas debe tratar de convertir en positivo el resultado, para lo cual debe analizar todas las variables que sirvieron para su proyección y darle seguimiento. En gran cantidad de ocasiones se han realizado proyecciones de corto plazo con resultados negativos en determinados meses y se dejan tal y como están, y no se les da el seguimiento adecuado; esto irremediablemente traerá pérdidas a la empresa.
El director de Finanzas sabe que las proyecciones son estimaciones que la técnica financiera realiza a base de porcentajes, días de ciclo operativo, días de pago, etcétera, y, por lo tanto, son expectativas y no una realidad, por tal motivo debe revisarse y convertir en positivo lo que se observe negativo y darle especial atención a estos aspectos durante el transcurso de las operaciones. Es la forma de garantizar que la empresa obtenga utilidades, de otra forma, si continuamos sin corregir los momentos negativos, éstos pueden superar a lo ganado y sufrirse pérdidas relevantes.— Mérida, Yucatán.
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Contador público certificado. Maestro en Finanzas. Consultor de empresas
