Aprovechar el impulso del agua
Héctor Velázquez Fernández (*)
En la búsqueda de técnicas menos contaminantes para producir la energía que el planeta requiere, se han explorado, entre otras, opciones como la tecnología hidroeléctrica, para aprovechar el impulso del agua en ríos o embalses. Hoy, cerca del 20% de la energía que se consume en la Tierra se obtiene por este medio. En la década de los 70, la crisis petrolera hizo pensar en opciones que sacaran ventaja de la energía del ir y venir del mar; y se propuso la instalación de boyas en el océano cuyo movimiento mecánico generara electricidad. Sin embargo, una vez superada aquella crisis petrolera, este proyecto cayó en el olvido.
La idea de aprovechar los mares y su oleaje para producir energía ya no es hoy una mera idea. Existen más de 100 importantes proyectos emprendidos, que se dividen en dos tipos: una saca ventaja del oleaje y la otra de las mareas.
El oleaje ocurre casi en la superficie del mar, aunque lo hay más profundo. Una variante opera con tanques dotados de una abertura para el paso de la ola, que con su impulso activa un mecanismo de turbina capaz de generar con solo un metro de ola diez veces más energía de la generada por un metro cuadrado de panel solar. La otra opción de uso del oleaje se trata de grandes serpientes de hasta 18 kilómetros de largo, dotadas de unas ranuras por las que pasa la ola.
El problema de ambas técnicas es que dependen del ritmo caprichoso del oleaje, que cambia por muchas razones, incluso por el cambio climático; además de que un oleaje violento no es aprovechable.
La otra opción para aprovechar la fuerza del océano en la producción de energía son las mareas. Al revés de lo que se haría en energía eólica, se introduce por debajo del mar una hélice a 30 ó 40 metros, movida por el paso constante y predecible de las mareas.
Para aprovechar las corrientes marinas se deben instalar estos dispositivos más allá de la latitud 30, (esto es, de Florida hacia el Norte), pues las mareas en latitudes tropicales o ecuatoriales o cercanas a las playas no sirven para este propósito. Se calcula que hasta un 10% de toda la energía eléctrica de la Tierra pudiera obtenerse mediante esta técnica.
Ventajas y desventajas
La ventaja de las mareas y las corrientes radica en la regularidad y velocidad constante de su flujo previsible. Lo problemático es que supone la detección oportuna de fauna que pudiera afectarse por el movimiento de las hélices, sobre todo focas y ballenas.
Canadá, Escocia y Reino Unido han instalado ya desarrollos de este tipo para producir energía.
Entre olas y mareas, los especialistas se inclinan más por las últimas, debido a su regularidad y menor impacto ecológico, y reducir la producción hidroeléctrica de su actual 20% de la energía terrestre a solo un 4 ó 5% para el año 2080, para contar con una técnica que aproveche verdaderamente el impulso de nuestros mares y océanos terrestres.— Puebla, Puebla
hv_mx@yahoo.com.mx
Catedrático
La ventaja de las mareas radica en la velocidad constante de su flujo previsible. Lo problemático es que supone la detección oportuna de fauna que pudiera afectarse por el movimiento de las hélices
