Como el Titánic
Marcelo Pérez Rodríguez (*)
Hay desesperación dentro del priismo porque el candidato presidencial José Meade Kuribreña no levanta, va lento y está en el tercer lugar de las encuestas.
Algo similar sucede en la entidad, porque el candidato a la gubernatura, Mauricio Sahuí Rivero, tampoco es puntero y va detrás, por mucho margen, del candidato panista, Mauricio Vila.
Quizá por eso el “acarreo” y la plana mayor del priismo se hicieron presentes en esta ciudad el domingo pasado para darle un levantón a los candidatos José y Mauricio, aunque no hubo ese gentío que el priismo tenía antaño. Tal vez la escasez de personas se debe a que no ven a los dos candidatos como las mejores opciones.
La cruz que carga en las espaldas el candidato presidencial del priismo es muy pesada: es la imagen de Enrique Peña Nieto y la corrupción en el actual sexenio, así como toda la situación económica que viven las familias mexicanas con el alza de precios y el gasolinazo. Es muy difícil sacudirse toda esa sombra, pues José Meade refleja la continuidad de este sexenio a punto de expirar.
Mauricio Sahuí carga también una pesada cruz: la sombra de la exgobernadora Ivonne Ortega Pacheco. Fue defensora de ella cuando fue criticada y cuestionada por los desvíos millonarios, los hospitales inconclusos y el nepotismo.
Sin embargo, la señora Ortega no aparece en las caminatas o reuniones del candidato priista, pero sí amigos y colaboradores suyos. Está presente la sombra, aunque de lejos. Esa es la consigna.
Las sombras o cruces de estos candidatos son pesadas losas y obstáculos para que la gente vea cambios que ayuden a la sociedad. Ven continuismo, más de lo mismo y un priismo voraz, con los mismos vicios a pesar de hablar de un “nuevo PRI”.
Para muchos priistas, Meade necesita sacudirse del barco electoral a diversos amigos y cambiar de estrategia. Así se lo hizo notar la corriente del PRI Democracia Interna en misiva enviada al candidato. Y advierten que de no hacerlo, “el barco se hundirá”.
El PRI navega en un Titánic y estos dos candidatos si no cambian el rumbo, pueden encontrarse con un gigantesco iceberg el día de las elecciones, chocar contra él y hundirse irremediablemente. ¿Pueden sacudirse esas sombras? En las siguientes semanas veremos si buscan la independencia y proponen algo diferente o son la continuidad del actual sexenio.— Mérida, Yucatán.
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Profesor
