Mario B. Valadez Meraz (*)
No pretendo ser pesimista ni pecar de negativo, pero ya transcurrieron más de 20 días de campañas electorales para la presidencia de la República y el candidato de la coalición “Todos por México”, José Antonio Meade Kuribreña, no sólo no ha convencido, sino que su rostro es la viva imagen de la frustración y la derrota.
No sé si ya le afectó el estancamiento en un lejano tercer lugar, pero de continuar rezagándose su derrota es inminente. Si su campaña no ha levantado es porque ha estado plagada errores. El PRI tenía la obligación de conformar su equipo con los mejores estrategas electorales, pero en su afán de no perder la presidencia, se equivocó y designó al exsecretario de Educación Pública, Aurelio Nuño Mayer, como su coordinador y no conforme con esa garrafal pifia se volvió a equivocar al nombrar al Prianista Javier Lozano Alarcón como su vocero oficial, un político sin principios ideológicos definidos, conocido por su mustia frase: “Si me bajan a la mitad mi salario empiezo a robar”.
“Ilustres” colaboradores que han salido raspados en las mesas de debates donde han sido invitados. Por si eso no fuera poco, el partido se equivoca en los promocionales de su campaña.
En mi colaboración anterior comenté “¿se imaginan un día sin atención médica para…?”. Ahora proyectan dos anuncios contra AMLO: uno abordando la seguridad y el otro la reforma educativa.
Es inequívoco que el PRI sufre amnesia al olvidar que el pueblo está cansado de ellos por sus gobiernos corruptos. Y no es infundiendo miedo como podrán revertirlos. Tanto se ha escuchado eso que ya no asustan y sus spots ahora sólo motivan hilaridades.
Independientemente de que los ataques contra AMLO son los mismos, los contextos y tiempos son diferentes. Si en 2012 dieron resultado, fue porque el pueblo estaba desilusionado de los gobiernos panistas (Fox y Calderón) siendo el PAN el que infundió el temor con eso de que AMLO era un peligro para México.
Hoy sucede lo mismo, con candidatos diferentes pero con idénticos argumentos. Siendo el PRI el que ahora los promueve, al parecer olvida un pequeño detalle: que el pueblo de quien ahora está decepcionado es del PRI, por lo que no extrañaría que la tercera fuera la buena para AMLO.
Si Meade permanece en un incómodo tercer lugar es porque no sólo ha sido mal asesorado, sino por adolecer del liderazgo necesario para medir los alcances de sus promesas de campaña.
Es entendible su rezago ya que no es tarea fácil revertir la deteriorada imagen del PRI, pero sus propuestas simplemente son electoreras.
En mi anterior colaboración comente sobre la de ampliar los beneficios de los asegurados del seguro popular, para que puedan ser intervenidos quirúrgicamente en hospitales públicos y privados. Hoy promete atención domiciliaria a quienes por enfermedad o discapacidad no puedan asistir a clínicas y hospitales, y para esto ofrece llevar a los hogares a médicos, enfermeras y medicinas. Es increíble que realice este tipo de propuestas cuando México es un país de pobres con una dolorosa deuda pública.
Y no tener los recursos económicos ni la infraestructura humana suficientes como para atender domiciliariamente a millones de afiliados. Los mexicanos demandamos propuestas viables como la construcción masiva de clínicas y hospitales públicos, con personal medico calificado y servicios públicos de primera.
Y digo esto porque los servicios de salud en clínicas y nosocomios son tan deplorables y denigrantes, que los enfermos son atendidos en sillas de ruedas, camillas y hasta en el suelo. Es tanta su desesperación, que ahora pide a Antorcha Campesina “parar” a AMLO, porque de ganar suspendería las obras del nuevo aeropuerto.
Una cosa es revisar los contratos y otra muy diferente seria suspenderla.
¿Por qué se asustan si la “transparencia” es una virtud de nuestros gobiernos? Se equivocó al afirmar que de ganar respetaría las pensiones de los expresidentes, olvidando que sería para el pueblo para quienes gobernaria.— Mérida, Yucatán.
mariovaladez_48@hotmail.com
Contador-auditor. Exasesor del gobierno estatal emanado del PRI
