Las piedras preciosas
Héctor Velázquez Fernández (*)
¿Cómo se forman esos materiales de tan variados colores y estructuras caprichosas que conocemos como piedras preciosas? Algunas de ellas son tan antiguas como nuestra misma Tierra, por lo que su origen es de algún modo una escuela geológica que nos ayuda a entender cómo se han dado las diversas etapas de formación del planeta que habitamos.
La diferencia entre las diversas gemas preciosas o semipreciosas radica en su rareza. Algunas de ellas poseen un brillo, transparencia y durabilidad imposibles de ser imitados de forma sintética.
La formación de estos materiales puede llevar desde un milenio hasta los tres mil millones de años. El alto precio de las gemas se debe a que de cada tonelada de material se obtienen apenas cinco gramos de gemas, de los cuales solo el 20% es digno de una joyería.
Lideran las gemas preciosas el diamante, el rubí, el zafiro y la esmeralda. En un segundo plano están las semipreciosas ópalo, amatista, turquesa y zirconia.
El diamante es fruto de un proceso en el que se involucran ciertos gases atrapados en la corteza terrestre, sometidos a presiones y a temperaturas altísimas, y que provocan un reacomodo en los átomos del carbono. Las maneras de cristalizarse de las gemas dependen de la figura geométrica que forman los átomos del mineral. El diamante cristaliza de manera cúbica; mientras que la esmeralda lo hace de modo hexagonal. Hay diamantes con impurezas de nitrógeno y boro, fáciles de identificar bajo luz ultravioleta; y los hay sin impurezas, incoloros y a veces un poco marrones. Los diamantes amarillos, rojos, violetas o naranjas, aunque exóticos, son signo de abundantes impurezas.
Las piedras preciosas cristalizan a profundidades mayores a 200 kilómetros, a temperaturas superiores a los 1,000 grados centígrados y en zonas muy estables, lejos de las placas tectónicas.
Se forman cuando capas del material llamado kimberlita son arrastradas desde el manto hacia la corteza a una velocidad de entre 10 y 30 kilómetros por hora; esta es la razón por la que los diamantes aparecen pegados a la kimberlita.
Formación
Otras piedras se originan por materiales donde no interviene el carbón, como el llamado corindón (compuesto de aluminio), responsable de la formación del rubí y el zafiro; el primero con su tonalidad roja debida al cromo, y el segundo, azul, debida al hierro y el titanio; mientras que el imponente verde de la esmeralda se debe a la combinación de berilio, cromo y vanadio. Como se origina muy cerca del magma, lejos de la corteza terrestre, la esmeralda es un material muy apreciado y valioso. Su proceso de formación es semejante al del diamante: corrientes de material arrastran las piedras hacia arriba, desde capas muy profundas a más de 200 kilómetros hasta las zonas donde se les puede localizar.
La sorprendente formación geológica de las piedras preciosas nos sigue enseñando sobre el desarrollo y cambio de la estructura que ha dado origen a nuestro planeta. Dignas de aprecio también por ello, y no solo por su belleza y rareza inigualable.— Puebla, Puebla
hv_mx@yahoo.com.mx
Catedrático
La sorprendente formación geológica de las piedras preciosas nos sigue enseñando sobre el desarrollo y cambio de la estructura que ha dado origen a nuestro planeta
