Darle importancia a una buena contabilidad

Fernando Ojeda Llanes (*)

En escritos anteriores he mencionado que finanzas es todo lo relacionado con el dinero, pero en ocasiones hay empresarios que piensan que es la contabilidad.

Es necesario aclarar que las finanzas van mucho más allá de la contabilidad, que es la que proporciona la información financiera que se requiere para darle seguimiento a las operaciones.

Aunque fue descubierta en la edad media, la contabilidad ha tenido avances significativos al establecer la normatividad necesaria para su actualización, por lo tanto, es el único medio con que se cuenta para registrar las operaciones diarias de la empresa, a fin de obtener los informes necesarios y conocer la situación económica y la estructura financiera de la misma.

He referido anteriormente la importancia que tiene la contabilidad para las empresas pero muchos empresarios no la llevaban como debía de ser hasta que la legislación fiscal la hizo obligatoria; sin embargo, hasta el momento muchas pequeñas y medianas empresas no han logrado llevar sus registros contables con los requerimientos de las normas financieras adecuados y obtener la información para una buena toma de decisiones.

Es increíble ver empresas que solo llevan facturas y registros provisionales, o maquilan su contabilidad fuera de sus oficinas sin proporcionar la información completa que pueda dar por resultado la obtención correcta de los estados financieros. Aún hay empresas que luchan con sus sistemas informáticos para obtener un buen programa de contabilidad.

Aquellas empresas que llevan la contabilidad a medias solo para cumplir sus obligaciones fiscales, pierden la oportunidad de conocer su negocio en todo momento precisamente por carecer de la información financiera mínima que les dé a conocer cuál es su situación financiera real.

Algunas empresas ya han logrado obtener su software adecuado para registrar su contabilidad, pero los estados financieros que obtienen como reportes tienen fallas muy recurrentes en sus cuentas tanto de balance como de resultados; algunos de los ejemplos son que las cuentas por cobrar no cuadran con sus arqueos de documentos, la cuenta de bancos no tiene conciliaciones bancarias y, por lo tanto, se desconoce el saldo correcto del dinero en el banco y solo el que tienen anotado en la chequera. Si se trata de inventarios, los métodos de valuación de las salidas están equivocados, nunca coinciden sus inventarios físicos con los saldos en sus registros, la cuenta de proveedores no coincide con la realidad de la deuda por tal concepto.

Si a todo lo anterior le adicionamos las enormes fallas que las empresas tienen en sus controles internos, puedo inferir sin ninguna duda que la información que están obteniendo es totalmente ineficiente, ya que la falta de procedimientos de control les lleva a registrar errores que pueden ser relevantes y proporcionan datos que si se toman en cuenta para tomar decisiones, la empresa incurriría en problemas drásticos.

Con la falta de información financiera adecuada, la administración de las finanzas se hace complicada, sin embargo los financieros contamos con elementos técnicos para suplir de alguna manera las deficiencias que se están teniendo en la emisión de los estados financieros: uno de los elementos es la experiencia en darse cuenta al revisar las cifras junto con algunas deducciones, análisis y comparaciones de la calidad de la información, para que ésta se pueda corregir y que tenga una alta probabilidad de ser razonable.

Me han preguntado cuál es el tipo de diagnóstico que hay que realizar en la empresa para conocer si el control interno está funcionando en forma adecuada; desde luego que existe una serie de cuestionarios y técnicas para evaluar los controles internos y ésta es una de las funciones importantes del auditor externo, pero puedo inferir que es precisamente la contabilidad la que señala si hay o no fallas en el control interno, ¿cómo? —sería la pregunta—: sencillamente cuando los estados financieros que proporcione estén correctos, hay alta probabilidad de que sus controles internos sean eficientes. Esto no significa desde luego que dejen de existir detalles que tengan que evaluarse en los procedimientos establecidos.

Es momento de que los emprendedores que tendrán empresas y algunos ya empresarios se pongan las pilas para darle la importancia debida a una buena contabilidad y que el trabajo que está realizando la comisión de normas de información financiera de los colegios sea entendida, porque aun cuando nosotros los contadores la tenemos que estudiar para comprenderlas, no tendría caso su elaboración si para los usuarios no le es útil por falta no solo de su entendimiento, sino de su aceptación.— Mérida, Yucatán.

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Contador Público Certificado. Maestro en Finanzas. Consultor de Empresas

 

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