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Problemas de Mérida (II)

Irving Berlín Villafaña (*)

Entre los problemas de Mérida que deberían estar en la agenda pública figuran: a) la basura y el manejo de los residuos urbanos y b) el desarrollo equitativo de los diversos puntos cardinales del municipio.

Sobre el primero podría decir que el siglo XXI arrancó con un gobierno municipal panista encabezado por Ana Rosa Payán Cervera, quien realizó uno de los esfuerzos más notables para diseñar políticas públicas complejas que encararan problemas graves de años, como el tema de mercados, transporte y finalmente el de la basura.

La primera iniciativa dio frutos de algún modo, cuando en la gestión de Manuel Fuentes el Diario publicó fotos maravillosas de las calles del Centro Histórico sin ambulantes, mismos que habían sido ubicados en otros sitios, aunque después la imagen haya cambiado por diversas causas.

Sobre el transporte, debemos recordar dos cosas de la administración de Ana Rosa: a) la iniciativa magnífica, que no tiene parangón en la década posterior, de atar el cambio de tarifas a la modernización de los autobuses que circulaban en Mérida, muchos de los cuales, por cierto, siguen circulando hoy y b) el desastroso cambio de paraderos y el desacato del líder del FUTV, Nerio Torres Ortiz, quien se puso su propia tarifa y casi casi hasta sus propias rutas.

La basura también fue otro de los temas tocados por el estilo Ana Rosa. Antes de ella, el sistema de recolección de basura de Mérida era francamente penoso, ineficiente, atrasado y en plena descomposición, sea por las cooperativas priistas como Pamplona o Corbase; por un diseño ilógico de rutas y hasta por las prácticas antiecológicas de pepenadores y basureros independientes.

Como en los otros temas, la alcaldesa Payán asumió su responsabilidad re-diseñando totalmente el sistema, mismo que provocó también dos cosas: a) un caos temprano en el nuevo sistema de recolección y b) un avance años luz sobre los métodos, prácticas y organizaciones que venían desarrollándose con anterioridad.

Luego de ella, el sistema fue cambiando, mejorando, ajustando, saliendo unos y llegando otros, pero siempre buscando tener un máximo de eficiencia y modernización. La injerencia de otros gobiernos es menor en este tema y la propia dinámica municipal panista se enfrentó a diversos organismos afiliados a la CTM tricolor que se negaron, por ejemplo, al cierre del tiradero a cielo abierto, la apertura del relleno sanitario, a los cambios a la norma municipal y muchos otros temas.

Me parece, desde luego, que de mantenerse y profundizarse estas políticas, ahora Mérida tendría tal vez el sistema más avanzado en todo el país, cosa que por diversas razones no se ha logrado, aunque avances pequeños siempre ha habido, por ejemplo, el sistema actual de limpieza en el Centro Histórico que recién ganó un premio en la reunión de la Asociación de alcaldes.

No obstante, creo que este es un tema en el que la sociedad pudo caminar un poco más rápido, por lo que Renán Barrera Concha tiene un reto magnífico con el proyecto basura cero.

También se repite que Mérida está fragmentada entre el norte y el sur y que no se distribuyen las oportunidades del mismo modo. Creo que se deben deslindar los temas que corresponden a los servicios públicos municipales y a los que tienen que ver con el desarrollo económico de todos los sectores.

Las colonias populares y comisarías de Mérida tienen hoy casi un rezago cero en materia de agua, luz y calles, ya que son muy pocos asentamientos regulares los que no cuentan con estos servicios. La infraestructura pública en el sur es copiosa y entre sus obras emblemáticas está un nuevo Centro Cultural del Sur que no suele verse en zonas populares de otras ciudades mexicanas.

Todas las comisarías tienen acceso gratuito a internet y numerosos proyectos productivos se desarrollan en esas comunidades.

Desde luego que falta por hacer, pero los servicios públicos municipales llegan a todos los cuatro puntos cardinales, haciéndose necesario, desde luego, seguir esta senda de mejoramiento y subir de nivel hasta cumplir en vivienda digna, baños ecológicos y otros servicios.

El desarrollo económico es desigual, eso sí, pero no es responsabilidad del municipio, sino de la propia dinámica social y económica que tendría que cambiarse, de nuevo, me permito insistir, con acciones coordinadas entre órdenes de gobierno.

Acciones que, como dije en el artículo anterior, no tienen que ver con regalos, despensas o intervenciones en zonas municipales para hacer clientelas, sino para crear desarrollo económico, que no es lo mismo. Ojalá algún día veamos mejores relaciones intergubernamentales.— Mérida, Yucatán.

iberlin@prodigy.net.mx

Antropólogo, doctor en ciencias de la información y excolaborador de Renán Barrera y Mauricio Vila

 

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