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En campañas políticas (2)

Jesús E. Pinto Sosa (*)

Con la ayuda de las aportaciones del doctor Joel Best, especialista en el estudio e identificación de las distorsiones, mentiras, falacias y abusos en estadística, se identifican siete errores en el uso de cifras durante esta época de campañas políticas:

1. Inferencias sin sustento. Afirmaciones que no se sustentan en datos, abuso de adjetivos o afirmaciones que no tienen base empírica.

2. Cifras engañosas. Se presenta sólo una parte de la información, es una “verdad a medias”, disfrazada o fuera de contexto. Son datos incompletos, falsos e imprecisos.

3. Comparaciones inapropiadas. Se muestra información de una fuente, período de tiempo, año o lugar determinado distinto, o bien, combinar datos que no se sustentan metodológicamente. Conlleva a una generalización improcedente.

4. Uso incorrecto de cocientes demográficos y de morbilidad. Manejo indistinto, desconocimiento o errores al utilizar y comunicar: a) cocientes demográficos (por ejemplo, razón, proporción, tasa, índice, porcentaje); y b) medidas de morbilidad (por ejemplo, prevalencia, incidencia), entre otros.

5. Metodología inapropiada. No se especifica cómo se obtuvo el dato o cómo se hizo el cálculo o medición, cuál fue la técnica de análisis, la delimitación de la muestra, entre otros. Igual ocurre cuando se utiliza una forma inusual para medir o calcu- lar el dato, cuando ya existe un estándar nacional o internacional, parámetros e indicadores para este fin.

6. Cifras mágicas, inventadas o falsas. Justificar una conclusión con un dato que no existe, de dudosa procedencia, o bien, reportar un dato que no es verdadero según cifras oficiales. Ocurre también cuando alguien realiza una “estimación” y emite un dato a la ligera, sin evidencia suficiente. Engrandece o minimiza las cifras, o ignora las limitaciones de la investigación de la cual se obtuvo la información.

7. Ocultar la fuente de donde proviene el dato. No se especifica o no se menciona cuál fue la fuente de donde se obtuvo la información, el año, el período, la población o la muestra, el lugar y el referente de comparación.

Consejos para los candidatos

Al momento de comunicar o reportar alguna cifra, dato, tabla o gráfica estadística:

1. Si no está seguro, no la diga o comunique.

2. Incluya la información completa: fuente de donde se obtuvo, el período o año, fecha de publicación, lugar y la metodología o técnica usada.

3. Asegúrese de utilizar e interpretar apropiadamente los términos estadísticos, cocientes demográficos y medidas de morbilidad.

4. Evite inferencias o conclusiones tendenciosas y sesgadas atribuibles a una sola cifra o un único análisis.

5. Sea cauteloso con adjetivos y superlativos.

La mejor forma de respaldar una declaración es que cuente con toda la información y que ésta sea válida, confiable y susceptible de verificación. De lo contrario, es mejor abstenerse de mencionarla.

Propuesta

Una manera de evitar el mal uso y abuso de la estadística en declaraciones o reportes emitidos en las campañas es a través de la regulación y transparencia.

Por ejemplo, que después de sus intervenciones en un debate, exposición, mitin o entrevista, cada aspirante a ocupar algún cargo presente al Instituto Nacional Electoral (o institutos electorales estatales) o en algún sitio “web” oficial, las pruebas y evidencias de los datos estadísticos que expuso, para que sean verificadas por especialistas.

Es relativamente sencillo. Sólo es decidir qué información básica debe presentarse por cada dato, tabla o gráfica emitida y colocarla a través de un formulario.

Quizá a algunas personas que estén leyendo este escrito digan: “¡Esto es imposible!” “¿Está loco?” “¿Qué le pasa?”. Lo cierto es que merecemos respeto y este se da cuando un candidato o candidata está dispuesto a transparentar y justificar lo que afirma. De lo contrario, seguiremos siendo testigos de declaraciones sin fundamento y de la “guerra sucia” entre los aspirantes.

La ciudadanía demanda más políticos que hagan honor a la verdad, transparentes y éticos. Si no lo exigimos o no proponemos, quizá hemos perdido la esperanza de merecer un mejor México o, peor aún, creer o pensar que en la política “es normal” que ocurran estas cosas y que “es mejor acostumbrarse o callar”.— Mérida, Yucatán.

psosa@correo.uady.mx

Profesor investigador de la Universidad Autónoma de Yucatán

 

Es relativamente sencillo. Sólo es decidir qué información básica debe presentarse por cada dato, tabla o gráfica emitida…

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