Foto: Megamedia

 

José Carlos Palacios (*)

Hola a todos. Todos los años festejamos a nuestra querida madre en proporción más elevada que al padre, para el cual el festejo es más simple pero no menos importante.

A diferencia de la madre, el padre nos va a agradecer una buena botella de vino, que recibirá con el mismo amor que un abrazo.

Los papás muy jóvenes, los llamados primerizos, recién están en el camino del vino y a ellos podríamos regalarles un Merlot junto con un par de copas grabadas con su nombre. Hay lugares que se dedican a ese tipo de regalos.

Quiero explicar que los vinos que recomiendo no son para un tipo específico de persona, pues habrá gente a la que no le guste o no pueda tomar tal variedad de uva. Las sugerencias las ofrezco con un conocimiento de los paladares de ciertos segmentos de población.

Los papás de 35 a 40 años son ya un poco más conocedores. Les gusta la línea de vinos españoles, tempranillos, garnachas y mozuelos, ideales para los paladares en etapa de conocer algo más de vinos. Los papás que tienen entre 41 y 50 años, con un paladar más elevado, comienzan con los grandes vinos, como franceses de tipo cru o españoles de reserva, junto con vinos mexicanos con bastante barrica y muy buena textura, porque las comidas más elaboradas y condimentadas son las favoritas en estas edades.

Estos vinos deben regalarse con elementos para abrirlos, como descorchadores, aireadores y coladores para que los sedimentos de los vinos tipo reserva queden fuera de la copa.

Asimismo, se sugiere regalar decantadores, que se utilizan para que los sedimentos se depositen en el fondo. Hay unos bolsos térmicos transportadores que sirven muy bien para llevar botellas a una temperatura lista para beber.

En el segmento de 51 años en adelante los paladares se ponen más sensibles, el vino se toma más pensando en la salud. Los que tengan buena pigmentación y carga de taninos harán las delicias de esta franja: Malbec, Carmenere y Shiraz son indicados para personas de nuestra edad, que hacemos del vino un culto y con dos copas estamos satisfechos.

No dejemos para un solo día el festejo del ser que colaboró para que tuviéramos vida; deberíamos festejarlo a diario. No todos tenemos la dicha de tenerlo, y si lo tenemos abramos esa botella que teníamos guardada para una ocasión especial.

Sommelier.

 

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