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Rincón del análisis

Por Gaspar Silveira Malaver

Yo no sé si Francia será campeón del mundo. Lo que sí puedo decir es que, luego de ver la semifinal ante Bélgica, un partido que pudo ganar cualquiera, los galos van encarrilados a hacer que la Copa del Mundo regrese triunfante a los Campos Elíseos, como con el gran Zinedine Zidane 20 años atrás.

¿Qué tiene Francia?

Gana partidos. Entiendo poco de sistemas, pero defendió cuando hubo que hacerlo. Atacó cuando tuvo situaciones. Y marcó un gol.

Asombra ver esa facilidad con que se conectan. La forma en que Antoine Griezmann, por ejemplo, puede conducir hacia adelante, y cómo los demás obedecen.

¿Algo más?

No hay una estrella. Ese Kylian Mbappé va a ser un “crack”. Ya es un gran jugador, y cierto que todo mundo le mira. Apantalla por sus cualidades físicas y lo de fútbol, se le irá dando poco a poco.

Francia tiene hambre de triunfo. Es una potencia en todos los sentidos, y futbolísticamente le mostró al planeta que, para ganar partidos y campeonatos, y para hacer cosas para un país de altos niveles, es cosa de enchufarse, sincronizarse.

¿Será campeona?

No sabemos. Pero al menos ya devolvió a su nación la emoción de estar entre los dos mejores equipos del mundo. Lo celebró el presidente Emmanuel Macron y seguramente Zinedine Zidane también. Nada más grande que estar como “Les Bleus”, ya en la final de Rusia.

 

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