A diferencia de las conversaciones virtuales

 

Uno, dos, tres… por la adultez

Antonio Alonzo Ruiz (*)

Las conversaciones virtuales a través de diversas redes o plataformas sociales son útiles para trasmitir y agilizar cierto tipo de información sobre todo por razones académicas, laborales o de negocios. Seguramente alguna vez te han servido para compartir información con tu familia y amigos.

Sin embargo, para transmitir ideas y emociones, sentimientos y estados de ánimo, opiniones o puntos de vista reveladoras de tu manera de pensar y de ser, se sugiere que elijas conversar cara a cara, ya que es la mejor manera de darte a entender y entender a tu interlocutor, garante del proceso comunicativo, es decir, que puedas escuchar y ser escuchado.

La conversación cara a cara posibilita el intercambio de información no verbal, la cual resulta fundamental para una comunicación exitosa, ya que la esencia de la información que guardan las emociones no es susceptible de ser transmitida a través de palabras, sino a través del lenguaje no verbal.

Albert Mehrabian afirma que en una conversación cara a cara el componente verbal es de un 35% y el 65% es lenguaje corporal transmitido mediante diversas señales y gestos del todo reveladoras.

Una persona, por ejemplo, puede decirte —con palabras— que está contenta, pero su tono de voz y la expresión de su cara —que no saben mentir— pueden decir lo contrario, misterio que solo puedes descifrar cuando estás con ella cara a cara.

Psicólogo clínico, UVHM. Especialista en Envejecimiento y manejo de Emociones, MATIA Instituto Gerontológico.Antonio Alonzoaalonzo@crehas.org

 

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