Esperanza para la sociedad
Jesús E. Pinto Sosa (*)
En los últimos 20 años hemos sido testigos de un crecimiento importante en el número de profesionales que obtienen el más alto grado académico de doctor o doctora. En México y en otros países, cuando una persona obtiene un doctorado, la mayoría de la gente piensa que es una eminencia, y de manera cultural se cree que es necesario decirle “doctor” o “doctora”, “porque ya no es igual a los demás”. En ciertos lugares, las personas se desviven por atender y ser servicial, como reconocimiento o gesto de altísima estima, respeto y gratitud hacia el o la profesional que ostenta el grado de doctor / doctora. Tener un doctorado va más allá de tener un título. Representa un honor y un privilegio que implica un mayor compromiso y responsabilidad. La sociedad espera que los doctores contribuyan a tener un mejor país, un mundo mejor.
Por lo anterior, desde mi perspectiva, hoy día las personas con grado de doctor / doctora, tenemos el desafío impostergable de ver hacia la humanidad, hacia nuestra gente; lo que demanda cualidades básicas en su quehacer cotidiano. Aquí les comparto cinco de estas:
1. Cercanía y trato con la gente, caracterizado por salir “al campo de batalla”; ir a las periferias, a las zonas rurales y marginales, involucrarse y vivir los problemas y necesidades que enfrentan las personas en el lugar de los hechos. Implica salir de la zona de confort, a estar disponible para los demás, dirigirse con respeto y cuidado; primero comprender, así como aprender a escuchar a todos por igual, a dar espacio y tiempo, y ser pacientes para conocer realidades.
2. Investigar y publicar con trascendencia, cuyos resultados de investigación redunden en mejores condiciones de vida y bienestar para todas las personas. No es “publicar por publicar”. Escribir no sólo para otros pares académicos o especialistas, sino también para una diversidad de audiencias, así como el tipo de formato y medios de difusión y divulgación, que sea de fácil acceso y sencillo de comprender. En ocasiones, ser doctor / doctora requiere alterar el “statu quo”, llegar y estar al servicio de los que más nos necesitan y en donde se viven los problemas. Dejar de ver como “normal” lo que sucede y preguntarse ¿qué más puedo hacer?
3. Humildad, al reconocer que somos iguales a los demás, hombres y mujeres, y todos aspiramos a tener una mejor calidad de vida, ser felices y desarrollarnos plenamente; respetando la diversidad, la cultura, las etnias. Todos somos igualmente dignos. No lo sabemos ni podemos saber todo, también nos equivocamos. No “perdamos el piso”, no olvidemos de dónde provenimos, y cómo y por qué llegamos a ser doctores.
4. Actualizarse y aprender de los demás; se requiere mantenerse a la vanguardia respecto de los problemas que enfrentamos como humanidad, así como del estudio holístico de los fenómenos que vivimos día a día. Saber escuchar a otros profesionales, a otras personas, ser receptivo de aprender de otros, incluso de los que no han tenido la oportunidad de estudiar un doctorado. Ser autocríticos, buscar la retroalimentación y aceptar la crítica de los demás. Siempre hay algo que aprender, siempre es posible y necesario mejorar.
5. Trabajar en equipos interdisciplinarios, dado que ya no es suficiente investigar sólo en lo individual. Está demostrado que se requiere afrontar los grandes problemas de manera interdisciplinaria, con otros profesionales, con miradas y propuestas distintas, holísticas e integrales. Siempre “mi mirada” se enriquece y fortalece con “otras miradas”.
Cada uno(a) podrá añadir otras cualidades con base en su área disciplinar de investigación, del tipo de doctorado que tiene y del ámbito laboral donde se desenvuelve. Lo realmente importante es preguntarnos, ¿en qué contribuyo o aporto a la sociedad?
Somos esperanza para la sociedad, porque para muchas personas somos sus ojos y sus voces, somos quienes llegamos a entender y explicar su entorno y situación. Cada uno(a) sabrá la misión que le corresponde al respecto. Dignifiquemos el ser doctores y actuemos en consecuencia. La denominación de “doctora” o “doctora” es algo que se debe trabajar y ganar.— Mérida, Yucatán.
psosa@correo.uady.mx
Profesor investigador de la Universidad Autónoma de Yucatán
