Bipartidismo

Filiberto Pinelo Sansores (*)

Una nueva configuración política quedó plasmada sobre la geografía nacional con la irrupción masiva de Morena en muchos espacios de representación popular y toma de decisiones, en todos los órdenes de gobierno.

En casi todas o en todas las entidades el partido dejó su impronta de manera profunda y en varias de ellas —donde fueron renovados los poderes ejecutivos— se convirtió en partido gobernante, tales los estados de Tabasco, Chiapas, Veracruz y Morelos (en Puebla, la moneda aún está en el aire) y Ciudad de México.

En el caso de las legislaturas locales, el mapa electoral publicado por el Diario, que compara la cantidad de espacios disponibles para diputados de mayoría —en los 27 congresos estatales que se renovaron— con la cantidad de triunfos obtenidos, en cada caso, por Morena, lo detalla con objetividad (D. de Yuc., 6-07-18).

En él pueden verse tanto los estados en que se adjudicaron todas las diputaciones locales de mayoría —como Tabasco, con 21; Tlaxcala, con 15 e Hidalgo, con 18—, dejando en ceros a los demás partidos, como aquellos donde no fue absoluto pero obtuvo un número más que suficiente de espacios para convertirse en mayoría, incluso antes de la distribución de las plurinominales.

El mapa no omite mostrar también los estados donde su cosecha fue mínima, como Guanajuato, con sólo un diputado, de 22 posibles, y Yucatán, con uno de 15.

Aparte de aquellos 3 estados en que se quedó con todas, hubo otras 14 entidades donde recogió también una rica cosecha: Sonora (con 20, de 21 posibles), Baja California (15 de 16), Sinaloa (19 de 24), Coahuila (11 de 15), Colima (15 de 16), Michoacán (18 de 24), Estado de México (42 de 45), Morelos (10 de 12), Puebla (16 de 26), Oaxaca (24 de 25), Chiapas (13 de 24) C. de Méx. (31 de 33), Veracruz (21 de 30) y S. L. Potosí (8 de 15).

En total fueron 17 los estados del país en que Morena adquirió, de golpe y porrazo, mayoría en sus congresos -absoluta o relativa y, en algunos casos, calificada-. A eso hay que añadir otras entidades en que avanzó significativamente, sin convertirse en mayoría, como Chihuahua y Nuevo León, con 10 diputados en cada una; Zacatecas, con 8; Guerrero, con 12 y Campeche, con 9.

Del total de 525 diputaciones locales de mayoría que estuvieron en juego en la jornada, Morena se quedó con 379 (el 72% nacional). No tenemos aún el dato del número, tamaño y características de las alcaldías que en cada estado quedaron en sus manos.

Si a aquéllos números se suma que su candidato presidencial ganó en 31 estados (el único en que perdió fue Guanajuato, donde obtuvo el 30 por ciento de los votos, mientras Anaya, que ocupó el primer lugar, obtuvo el 40), y de que, junto con sus aliados, tendrá mayoría absoluta en las dos cámaras del Congreso de la Unión (69 de 128 en la de senadores y 306 de 500 en la de diputados), dimensionaremos el avance de esta organización.

Sin embargo, uno de los estados donde no le fue tan bien a Morena no obstante que su candidato presidencial, López Obrador, fue el más votado es Yucatán. Éste tuvo en la entidad 455,216 votos mientras que su competidor más cercano, Meade obtuvo 324,001 (o sea 131,215 menos). También tuvo más votos que los 452,304 con que Mauricio Vila ganó la gubernatura y los 428,056 con que Jorge Carlos Ramírez Marín y su compañera de fórmula, Verónica Camino, se hicieron de sus senadurías de mayoría.

En Yucatán no se materializó el “voto parejo” solicitado por López Obrador y otros candidatos del partido —votar no sólo por el presidencial sino por todos los demás del mismo— y, en consecuencia, los resultados favorables fueron menores que los esperados.

En primera instancia —pues se tiene que esperar la fase de las impugnaciones—, Morena triunfó en tres alcaldías, entre ellas Valladolid, que refrendó, y en el III distrito, local, por lo que tendrá cuatro diputados —uno de mayoría y tres de representación proporcional— en el Congreso del Estado. Asimismo, está peleando en tribunales una victoria en el Tercer Distrito federal con cabecera en Mérida, donde la diferencia entre la candidata del PAN, Cecilia Patrón Laviada, y el de Morena, Róger Aguilar Salazar, es de apenas 98 votos.

Más del 20% de los votos obtenidos por sus candidatos a gobernador y a alcalde de Mérida, Joaquín Díaz Mena y Fernando Xacur, respectivamente; una votación sin precedente obtenida en varias regiones del estado por otros de sus candidatos, sumado lo anterior a que su candidato presidencial tuvo la votación más alta que cualquier candidato en el estado son muestra de que si no le fue muy bien, tampoco le fue mal.

Con la votación que obtuvo Morena no sólo se posicionó como tercera fuerza política del estado —esto, en el breve lapso de tres años— , sino que comenzó con pie firme el duro proceso de romper el ancestral dominio del bipartidismo en la entidad.

El bipartidismo, por razones históricas y también económicas, lleva mucho tiempo arraigado en Yucatán y las fuerzas de la izquierda no habían tenido nunca ni el empuje ni la organización suficientes para convencer a la sociedad de la posibilidad de una nueva forma de conducir los destinos del estado. Era muy difícil que en esta elección lo consiguieran, habida cuenta de que los dos partidos que lo integran disponen de vastos recursos para pagar sus onerosas campañas, frente al hecho de que Morena casi no tuvo publicidad; pero lo hecho es una hazaña que augura mejores tiempos.— Mérida, Yucatán.

fipica@prodigy.net.mx

Maestro en Español. Especialista en política y gestión educativa

 

Morena se posicionó como tercera fuerza política del estado e inició el duro proceso de romper el bipartidismo en Yucatán

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