Juan Pablo Galicia Nahuatt (*)
Después de la elección del pasado 1 de julio y de la clara victoria alcanzada por Andrés Manuel López Obrador, los mexicanos aún deben esperar cinco meses para que concluya la administración de Enrique Peña Nieto y entre formalmente el nuevo gobierno federal.
Esta larga transición ha desatado ya especulaciones en ciertos temas que tienen que ver con los cambios que se esperan a partir de que tome posesión el siguiente gobierno. Entre los anuncios y declaraciones del eventual gabinete, hasta las propuestas y cambios adelantados por el propio López Obrador como virtual Presidente de facto.
Esta misma especulación ya ha envuelto en polémica la eventual desaparición de las Delegaciones que el gobierno federal tiene en cada estado del país, para concentrar todo en 32 Coordinaciones que ya han sido criticadas por varios actores como una amenaza al federalismo, y que en Yucatán contará con un componente extra de morbo político.
Y es que de acuerdo con lo adelantado por López Obrador, será Joaquín Díaz Mena quien acabará recogiendo los frutos del trabajo que muchos militantes y simpatizantes de Morena sembraron en el estado, al convertirse en el gran coordinador del próximo presidente de la República aquí en Yucatán.
Con esta noticia, muchos adelantan ya que, a pesar de haber quedado en tercer lugar de la elección para gobernador, Huacho se convertirá en una suerte de regente que le haga sombra al próximo gobierno estatal encabezado por Mauricio Vila Dosal. Para conocer la viabilidad de este escenario, vale la pena reflexionar sobre esta posibilidad con los números en la mano.
De acuerdo con el Centro de Estudios para las Finanzas Públicas de la Cámara de Diputados, con datos del Presupuesto de Egresos de la Federación, las Delegaciones federales con presencia en Yucatán recibieron un gran total de 2,230 millones y medio de pesos en 2017; mientras que el presupuesto total del gobierno del Estado de Yucatán para el mismo año fue de casi 40 mil millones de pesos, según datos del Presupuesto de Egresos local aprobado por el Congreso del Estado.
Como una primera comparativa, ambas cifras sirven para dimensionar una realidad: que el gobierno estatal tiene mayor capacidad económica para incidir, con recursos propios, en el diseño e implementación de políticas públicas de todo tipo. Un lujo que, con una vigésima parte de lo que presupuesta el Estado, no podría darse la futura Coordinación en manos de Díaz Mena.
Es decir que, al menos financieramente hablando, la futura Coordinación no tendrá capacidad para convertirse en una gubernatura paralela, al no tener la misma cantidad de recursos para operar un gobierno de sombra.
Sin embargo, también es verdad que muchas veces el colmillo puede hacer más que el mayor de los presupuestos. Sobre todo si se toma en cuenta que la función principal de los Coordinadores será “estar encargados de vigilar los programas de desarrollo” del nuevo gobierno federal y, por lo tanto, ser la voz del Presidente López Obrador en la entidad.
Con una exposición mediática así, la falta de presupuesto podría no ser un problema para aquel coordinador que desee catapultar sus aspiraciones políticas de cara a los próximos tres (o seis) años. Pero será allí donde el próximo gobernador de Yucatán tendrá que sacar a relucir su oficio político para generar concordia y no competencia entre los dos niveles de gobierno.
A fin de cuentas, con un claro voto diferenciado, los yucatecos eligieron un cambio en los ámbitos federal y estatal. Y mal harían las nuevas autoridades en transformar ese mandato en un capricho de venganza personal.— Mérida, Yucatán.
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@jpgalicia
Politólogo por la UNAM, analista político y profesor en la Universidad Modelo
