Nos comentan que…

Motín a bordo. Eso fue lo que sucedió en el búnker del PRI yucateco el miércoles 11 de julio, una semana y media después de la elección. Los falsos triunfalismos habían quedado atrás, las heridas aún supuraban pero habían dejado de lamérselas. ¿Qué más se podía hacer? El domingo 8, tres días antes de la reunión, el “de enfrente”, Mauricio Vila, recibió constancia de mayoría, días antes Renán Barrera también. Mauricio Sahuí y Víctor Caballero habían hecho público el reconocimiento de que la mayoría no estaba de su lado… En fin, ya sólo restaba analizar las razones de la derrota. Ese fue el motivo de la reunión. Pero las cosas no salieron como se esperaba. Poco más de una docena de altos mandos del tricolor estatal, número uno incluido, tomó su lugar en una mesa cuadrada que se convirtió en el campo de batalla. Se lanzaron cáusticas acusaciones de un lado a otro y las respuestas se escupían con igual o mayor fiereza; el reparto de culpas no dejó títere con cabeza. Los operadores políticos admitieron haber recibido instrucciones “de arriba” y actuaron con disciplina militar, casi diciendo “a mí no me culpen, yo seguí órdenes”; cuadros de varias zonas del interior del Estado se quejaron de que nunca les llegaron apoyos a pesar de que en la casa del pueblo les aseguraban que habían sido enviados. Algunos fueron acusados de jugar para perder y hacer perder a sus compañeros de partido… Cuando la sangre estaba por llegar al río, el número uno hizo un llamado a la calma, señalando que “es en momentos como éste cuando debemos estar más unidos”. Ahí estalló el motín: le recordaron que no se movieron precisamente por esperar señales “de arriba” que nunca llegaron con claridad ni fuerza; que la elección se pudo ganar en las mesas pero por llamar a la gente a festejar en la casa del pueblo el domingo 1 por la noche las descuidaron; que todo quedó patas arriba desde que inundó de carteleras el Estado alzándole la mano a Sahuí; que ahí se rompió la armonía; que por segunda vez impuso a un candidato y esa imposición sin sustento los llevó otra vez a la derrota; que si el candidato hubiera sido otro habrían ganado; que Mérida estaba perdida de antemano y todos lo sabían; que cada quien jugó su juego sin importar si eso implicaba traicionar la causa; que sus llamados a la calma y disciplina ya no surten efecto pues ha perdido autoridad moral en el partido; que si esto, que si aquello… Será difícil amalgamar de nuevo a un partido cuya fuerza es la cohesión y la disciplina espartana. No pocos priistas aseguran que respetar eso fue la causa de la derrota.

El gobierno del Estado sigue dando señales de que pretende dejar a la próxima administración, que encabezará Mauricio Vila Dosal, la bomba de tiempo que representan las demandas de alza de tarifas del transporte urbano de Mérida. El mensajero es el director de Transporte, Humberto Hevia Jiménez, quien en poco más de una semana sostuvo dos reuniones con un grupo de concesionarios transportistas y fue enfático en el segundo encuentro: no habrá aumento. Y la encargada de ratificar la decisión fue la secretaria de Gobierno, Martha Góngora Sánchez. Las reuniones de Hevia Jiménez con los permisionarios no fueron nada tranquilas. La primera se desarrolló en el Palacio de Gobierno, en medio de reclamaciones de los transportistas. Allí se acordó que habría una segunda junta, el viernes pasado en las instalaciones del Sistema Integral de Transporte Urbano (Situr), pero el Ejecutivo cambió la sede y excluyó deliberadamente de la convocatoria a David Quintal Medina, presidente de Micro Expreso Urbano, porque no le cayeron nada bien las declaraciones que éste formuló al término del primer encuentro sobre incumplimientos de la parte oficial. Y es que ya la traían contra el empresario camionero, por un caso similar en febrero que motivó que no lo invitaran a una reunión en marzo. La entrevista del viernes se realizó en la residencia de Hevia Jiménez, quien en unos años pasó de ser habitante de Francisco de Montejo a vecino de una exclusiva zona de Cholul. Abundaron las protestas de los camioneros, quienes reclamaron, entre otras cosas, que habían aportado a la pasada campaña política del PRI con el ofrecimiento de que les autorizarían el aumento después de las elecciones. Finalmente no se llegó a ningún acuerdo y los permisionarios siguen presionando en estos días para que les otorguen el aumento de $8 a $15 en la tarifa de adultos y de $3 a $6 en la de niños, estudiantes y sector social. Está por verse si sus presiones rendirán frutos antes del 1 de octubre, cuando Mauricio Vila asumirá la gubernatura.

Ya hubo reportes de otro lugar en donde se habla de problemas de liquidez en las arcas estatales: el Palacio de la Música, donde dos empleados externaron su enojo porque no les han pagado, con la de ayer, dos quincenas. Responsabilizan de la situación a la Sedeculta, dirigida por Roger Metri Duarte.

El tuit más exitoso de Margarita Zavala Gómez del Campo desde que se retiró de la campaña presidencial hizo alusión a una figura del Mayab: el alux. La esposa del expresidente Felipe Calderón escribió, con timba y jiribilla, el siguiente mensaje: “Entre aluxes y dinosaurios se nos está yendo la transición”. Motivó más de 1,400 comentarios. Lo que no aclaró la excandidata es si la alusión al duende maya es porque Josefa González Blanco Ortiz Mena, ungida como próxima titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, declaró en días pasados que cree en los aluxes. La Semarnat, por cierto, estará en Yucatán, según la propuesta de descentralización de AMLO. Sobre los dinosaurios, no quedó duda del blanco de ese dardo envenenado.

 

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