CIUDAD DE MÉXICO.— Este domingo 3 de mayo, el periódico El Universal, publicó el artículo editorial de Claudio Ochoa Huerta, titulado: “Así llegó el golpe de Rocha a Palacio“, en el que se describe el momento en el que la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, recibió la noticia de la investigación que la fiscalía de Estados Unidos ha emprendido en contra del gobernador de Sinaloa con licencia, Rubén Rocha Moya y nueve personas más por vínculos con el Cártel de Sinaloa.

En su artículo, Claudio Ochoa asegura que, “Todos sabían hace tiempo que esto pasaría, pero no quién sería el primer llamado a rendir cuentas”. También destaca que no hubo tiempo para reaccionar, ya que la administración Trump publicó “las 34 páginas de la acusación que parece más un best seller”.

El columnista de El Universal agrega que, según fuentes anónimas, “Todos los reunidos sabían desde hace tiempo que esto pasaría, pero no quién sería el primer llamado a rendir cuentas. Había baraja: Marina, Adán, Américo, Durazo, Audomaro”.

La información llegó al recien nombrado secretario de Relaciones Exteriores, Roberto Velasco, a la fiscal Ernestina Godoy, al secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, entre otros.

El artículo menciona la mañanera del miércoles 29 de abril, la más corta en lo que va del sexenio, de tan solo 42 minutos de duración, y que tras finalizarla, la presidenta Claudia Sheinbaum intentó comunicarse con el gobierno de Estados Unidos sin obtener respuesta. Ochoa Huerta menciona que, como dicen los gringos: “No answer is always an answer” (“No tener respuesta siempre es una respuesta”).

Entonces, la presidenta Claudia Sheinbaum habló con el gobernador Rubén Rocha quien tajante le aseguró que no había nada de qué preocuparse “bajo el argumento de que las acusaciones venían de gente de poco fiar y que se quedarían en dichos originados para buscar una reducción de condenas y obtención de beneficios ante la justicia estadounidense”.

Claudio Ochoa señala que en una siguiente reunión se plantearon los escenarios disponibles y en ella se propuso que Rocha Moya pidiera licencia, lo que causó la reacción de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien en su “faceta de dura en el movimiento”, “defendió a Rocha como un personaje muy querido por todos, dado los apoyos que siempre brindó”, sin embargo, al final “pesó más el riesgo de contener lo incontenible y mandó a Rosa Icela Rodríguez” con el gobernador “para que le ordenara solicitar licencia”.

El articulo también agrega que Rocha Moya se había reunido con los otros acusados y que, tras consular con Palenque, tuvo que aceptar el pedir licencia.

Claudio Ochoa subraya que los hijos de Rocha Moya no aparecen en la investigación, ya que junto con Américo Villarreal y el hijo de este, “todo mundo en Sinaloa sabía de sus funciones y encargos”, y cuestiona: “¿El ojo de Washington no quiso ver ahí, por ahora?”.

El artículo concluye señalanado que, hay versiones que sugieren, al parecer, que el caso del senador Enrique Inzunza Cázarez es distinto. Esas versiones, “Acusarán que él y los otros ocho sí son narcos, narcos”.

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