Piedad Peniche Rivero (*)
Leyendo la nota del Diario relativa a la reestructuración de la administración pública vislumbrada por el gobernador electo, Mauricio Vila, acción que conllevará la fusión y desaparición de algunas dependencias, me sentí muy complacida por la disposición del señor Vila para reconocer la influencia que han tenido las asociaciones civiles en la creación de la Secretaría de la Mujer, la institución que relevará al Instituto para la Igualdad de Hombres y Mujeres en Yucatán, enalteciendo la importancia y la influencia de la atención de las mujeres yucatecas. De inmediato, me dio un vuelco el corazón: ¿y si el Archivo General del Estado, tan incomprendido por las administraciones estatales, fuese dividido y fusionado? La esperanza brotó: ¿qué pasaría si la comunidad académica de historiadores, antropólogos, investigadores, estudiantes y cronistas se pronunciara en relación con el futuro de esa institución y el gobernador electo la escuchara? ¿Qué le dirían? ¿Qué podría yo misma decirle? ¿Respondería el licenciado Vila de la manera como lo hizo a las asociaciones civiles que velan por las mujeres?
Puedo suponer que le pedirían lo mismo: subir el nivel administrativo del Archivo. ¿Una Secretaría? ¿Un organismo descentralizado con presupuesto propio? Esto implicaría mejorar su infraestructura de conservación documental y el servicio a usuarios. Asimismo, más y mejor remunerado personal profesional y capacidades materiales e intelectuales para difundir el rico acervo documental que resguarda. En efecto, aunque conserva uno de los acervos más grandes de México, el Archivo General del Estado —tristemente, hasta hoy y en contraste incluso con archivos municipales del país— carece de un departamento de investigaciones y de una revista para promover el conocimiento y la enseñanza de nuestra historia.
En mi caso, como historiadora, aplaudiría lo dicho por la comunidad académica. Pero hablando con base en mi experiencia como exdirectora del Archivo (1991-2013), tras leer en la nota referida que la mencionada reestructuración incluye fusión y desaparición de dependencias oficiales, también pondría en alerta al gobernador electo con respecto al grave error que representaría la división del acervo documental de nuestro Archivo General en dos partes distintas y su consecuente adscripción a dependencias separadas. En efecto, el Archivo funciona a través de dos departamentos propios —aunque articulados entre sí—, que resguardan bajo el mismo techo su acervo documental: el Archivo Histórico, que conserva el patrimonio histórico del Estado, y el Archivo de Concentración, que custodia (de manera confidencial) la documentación oficial semiactiva de las distintas dependencias del Poder Ejecutivo, hasta el término de su vigencia legal, administrativa y fiscal.
Así, el Archivo General del Estado es general, porque conserva documentación semiactiva e histórica; pero está vivo y palpitante porque continúa creciendo por el flujo de documentos que existe entre ambos departamentos de Archivo; porque cuando concluyen los plazos de los documentos semiactivos, tras ser catalogados, serán públicos, a la vez que patrimonio del Estado.
Las experiencias de entidades que han roto dicho flujo documental entre departamentos de Archivo han sido desastrosas. Fusionar archivos históricos con dependencias alusivas a la Cultura ha resultado en arrumbar y olvidar a los primeros, como “patitos feos”. Y también fusionar archivos de concentración con secretarías administrativas, tales como Gobernación u Oficialía Mayor, ha ocasionado pérdidas y descuidos; además de manipulación política. Digamos “No” a la fusión o división del Archivo General del Estado, porque equivaldría a validar la disgregación y el olvido de nuestra historia. Digamos “Sí” a su fortalecimiento institucional.— Mérida, Yucatán.
Exdirectora del Archivo General del Estado de Yucatán
¿Qué pasaría si la comunidad académica de historiadores, antropólogos, investigadores, estudiantes y cronistas se pronunciara en relación con el futuro de la AGEY y el gobernador electo la escuchara? ¿Qué le dirían?
