feminicida de tahdziu

 

María Isabel Caceres de Urzaiz (*)

El transporte público para los habitantes de esta ciudad ha sido una herida abierta desde hace muchísimos años a la que sólo recetan paños tibios y aspirinas, sin practicarle la cirugía mayor que con urgencia necesita. Por años nos han hecho ofrecimientos, expuesto proyectos, realizado juntas y con bombo y platillos anunciado propuestas. Finalmente, ¿que es lo qué pasa? Nada. El problema sigue aumentando. Se vuelve cada vez más grave. Renán Barrera Concha ha ofrecido en su segunda administración ocuparse con seriedad de la mejoría en la vialidad de la ciudad.

Soy de natural optimista. “Prefiero pensar bien y equivocarme, que pensar mal y acertar”. Administración tras administración hemos visto algo de maquillaje ocasional. Cambian algunas unidades. Establecen el sistema Situr, que debió haberse implementado y estar en funciones el presente año 2018. Sin embargo, se queda en la primera fase sin completarse el cambio de las unidades. Se incorporan sólo 160 que cubren nuevas rutas y mejoran algunas otras en toda la urbe. ¿La repavimentación de 250 kilómetros con 10 carriles preferentes? ¿Los siete corredores para 100,000 pasajeros? Pues fíjese que no. Siempre no se pudo.

Y es que tampoco existen políticas urbanas en materia municipal en el área de transporte urbano masivo. Y confío esta vez que al Ayuntamiento y a su nuevo titular no se le vaya de las manos la oportunidad de poner orden a nuestra amada ciudad. El TIM (Transporte Inteligente Municipal) que nos ofrecieron en la administración pasada implementaría un Circuito con pase único y nuevos camiones tipo “turibus” con “accesibilidad universal”, más paraderos en puntos de transbordo. Pero… Usted ya sabe… “Ofrecer no empobrece…”. De nuevo mi confianza en la continuidad del proyecto y su pronta inauguración me devuelven la esperanza.

La imprescindible unidad de autoridades y empresarios sigue siendo una aspiración legítima de la ciudadanía. Mientras, los años pasan, las autoridades cambian, ¿y los usuarios? Gracias por preguntar. Siguen muy mal. Pero ahora estamos estrenando nuevos gobiernos. Ambos dirigidos por candidatos del PAN. ¿Habrá llegado la hora de una auténtica renovación del transporte público que reivindique al ciudadano de tantos sinsabores y amarguras? Los titulares tienen la palabra y también la acción. Dejar pasar esta oportunidad de oro en la que pueden tenderse la mano por pertenecer al mismo partido y poner en alto el nombre de Acción Nacional, tan teñido de oscuros colores de falta de unidad, traiciones y malas mañas es única. Pero esto, sólo sería la cereza del pastel.

Lo verdaderamente importante es tomar al toro por los cuernos y llevar al cabo las acciones que piden a gritos los usuarios: el cambio de los autobuses oxidados y malolientes, llenos de basura, con asientos mal soldados, que ponen en riesgo la salud y la seguridad de las personas. Despedir a los choferes indignos de tal nombre, que no dan parada sobre todo en el circuito de los polígonos y el centro, ni a adultos mayores con credencial, ni a discapacitados y estudiantes. Y a los que tampoco respetan el costo de las credenciales. Son conductores que más que lo que la palabra sugiere, se comportan como orangutanes al volante, y no como seres humanos ejerciendo una labor de beneficio público, pendientes de las personas que abordan los autobuses. La palabra servicio no existe en su vocabulario. Las actitudes pueden alcanzar niveles de inhumanidad en algunas de estas personas.

Según testimonio de los usuarios, muchos choferes se detienen a fumar, a dormir y a usar el celular, sin importarles en absoluto los horarios de trabajadores y escolares. El turno y la ruta no se respetan, se retiran antes de cumplirla. La calidad humana de estos conductores lamentablemente está en proporción directa a la calidad del servicio que brindan. ¿Cómo es posible mejorar el transporte público sin establecer normas legales, salarios dignos, perfiles psicológicos requeridos de toda la plantilla de empleados, educación vial, cursos de capacitación para los choferes, un cierto nivel de profesionalismo y responsabilidad en beneficio del factor humano que ellos conforman, y en el que están haciendo flagrante ostentación de sus carencias?

El tema de la movilidad urbana y el transporte público considerados ambos herramienta de desarrollo social están en una zona gris donde todos aquellos a quienes corresponde realizar la tarea o hacen caso omiso del clamor citadino u ofrecen y ofrecen sabiendo que no van a cumplir. O hacen mucho ruido, nos brindan pocas nueces y dejan a la ciudadanía en el eterno paradero de la expectativa y la ilusión de que “ahora sí lo harán” porque hasta el día de hoy, triste es decirlo y comprobar lo dicho, las autoridades aún no han respondido a la ciudadanía. Así de simple. No han respondido.

Compromisos a largo plazo, planeación que mire al futuro. Proyectos con alcance y visión de no menos de 20 años, voluntad de servicio. Profesionalismo. Estudios en serio. Perspectiva madura y decidida. Es eso lo que hace falta. Es eso lo que la ciudadanía demanda porque le urge. ¿Llegará el día en el que estén dispuestos a brindárnoslo? Ésta es una prueba de fuego una vez más para las dos nuevas y flamantes administraciones entrantes que hablarán de su buena voluntad y deseo de dar lo mejor de sí mismos como máximos dirigentes de la gubernatura y la Presidencia Municipal.

Las campañas, cuando todo fue miel sobre hojuelas y… ¡oh mi querido elector! “¿dónde te pondré que el viento no te dé?” han terminado. Cada candidato logró su objetivo. Uno ocupa el Palacio de Gobierno y otro, el Palacio Municipal. Ambos nos ofrecieron “el oro y el Moro”, pero de alguna manera y después de tantos años de decepción tras decepción, los electores han ido cambiando su percepción… Ahora tendrán que convencernos con acciones que todo lo ofrecido fue verdad.

¡Queremos hechos, estamos cansados de palabras! Y esperamos por los cambios que necesitamos. Y confiamos en recibir lo prometido una vez más. Deseamos obtener lo que hace falta y aceptar lo que nos han ofrecido en buena lid, y queremos creer que esta vez sí llegaron los valientes que llevarán al cabo lo que hasta ahora ha sido una misión imposible: rescatar la vialidad y el transporte urbano de Mérida. Pronto lo sabremos. Sus acciones hablarán más alto que cualquier ofrecimiento. Y los ciudadanos, cual corresponde, estaremos observando. Uno sólo tiene tres años para cumplir sus promesas. El otro tendrá seis.

El elector maduro y ciudadano responsable es como un faro que ilumina la actividad de sus gobernantes y hace brillar con su luz sus aciertos y desaciertos. Pero más que nada, la observancia de sus promesas de campaña. Confiaremos una vez más. Hay tiempo suficiente para evaluar y decidir si en verdad cumplieron.— Mérida, Yucatán.

maica482003@yahoo.com.mx

Abogada y escritora

 

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