¡Perversos!

Ernesto Arévalo Galindo (*)

“Cuando el fanatismo ha gangrenado el cerebro, la enfermedad es casi incurable”.— Voltaire, filósofo, historiador y escritor francés

A inicio de su sexenio, Enrique Peña Nieto estableció el “Pacto por México” a fin de implantar las bases de un nuevo acuerdo político, económico y social, para impulsar el crecimiento económico y la construcción de una sociedad de derechos. El llamado “Acuerdo Político Nacional” fue avalado por los líderes de las tres principales fuerzas políticas, en aquellos tiempos, por medio de su rúbrica: Gustavo Madero Muñoz, del Partido Acción Nacional (PAN); Cristina Díaz Salazar, del Partido Revolucionario Institucional (PRI), y Jesús Zambrano Grijalva, del Partido de la Revolución Democrática (PRD). Todo hacía suponer la llegada de los buenos tiempos. ¡Nunca!

Si bien la corrupción y la impunidad llegaron a perpetuarse en la vida nacional desde los tiempos de la Revolución o mucho antes con la Independencia, la mayor parte de los mexicanos nunca llegamos a pensar que los actos deshonestos alcanzarían niveles inimaginables a tal grado de alterar y violentar a la sociedad. Las tormentas alimentaron los climas de ilegalidad, desacreditación e inseguridad, llegando a transformar la tierra en cementerio. Un enorme y vergonzoso panteón a la vista del mundo. En un país, donde no hay un estado de guerra declarado de manera oficial, sino por instinto de supervivencia.

El legado. México, considerado como uno de los países más corrompidos; el lugar número 138 de 180 naciones evaluadas en 2018, de acuerdo con el Índice de Percepción de la Corrupción de Transparencia Internacional. Las “obras de gobierno” de Javier Duarte de Ochoa (Veracruz), Roberto Borge Angulo (Quintana Roo) y César Duarte Jáquez (Chihuahua). La “Casa Blanca”, cuya protagonista Angélica Rivera dio la cara de igual forma como lo hizo para dar a conocer su separación; por supuesto, una vez terminado el “contrato de matrimonio” por seis años. Odebrecht. “La Estafa Maestra”. Los secuestros. Las desapariciones. Los asesinatos. Las violaciones. Los robos. ¡Tirria!

Al final de su sexenio, Enrique Peña Nieto estableció el “Otro Pacto” a fin de implantar las bases de un nuevo acuerdo político, económico y particular, para impulsar su salida de la Presidencia sin temor a ser reclamado por la justicia y la construcción de una nueva vida, disponiendo de la riqueza ultrajada a millones de mexicanos. El llamado “Acuerdo Político Personal” fue avalado por el nuevo líder de la principal fuerza política, a través de su expresión “perdón, pero no olvido”: Andrés Manuel López Obrador, deMorena.

Tiempo atrás de las elecciones del año pasado, el gobierno supo que el PRI no ganaría, ni por equivocación, la contienda por la Presidencia. El enojo de más de 30 millones de mexicanos era irreversible; cuestión de tiempo. Sin embargo, el PAN tampoco, en la figura de Ricardo Anaya Cortés, debía ganar —como parte de lo acordado— para asegurar la salida y la entrada de dos personajes, uno exaltado por el dinero y el otro exaltado por el poder, cuyo fanatismo “gangrenó” sus cerebros. Los potenciales votantes atestiguamos los ataques sistemáticos contra el abanderado de la “derecha”, en complicidad con instituciones públicas y medios de comunicación. ¡Morbo!

Traficantes

Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador. Ambos, traficantes con inmundicias y podredumbres. El primero humilló a los de abajo para favorecer a los de arriba. El segundo humilla a los de arriba para favorecer a los de abajo. El primero es historia: el presidente más corrupto de México. El segundo sueña con hacer historia: el presidente más obsoleto de México. Ambos, llegando a poner en riesgo el progreso de una gran nación humillada hasta sus últimas consecuencias.

Los trabajadores con su antigüedad, los estudiantes con mayores expectativas de evolución, los profesionistas con mayor preparación, los ciudadanos más productivos y los empresarios con altos índices de crecimiento están colapsando ante lo burdo de la Cuarta Transformación; mientras los corruptos continúan amparados por la impunidad. Disfrutando, dentro y fuera del país, todo lo robado. ¡Nefasto!

A los ciudadanos se nos quiere instruir para pensar como solo piensa un solo hombre. El mismo, quien habla y habla durante la mayor parte de la semana en horario matutino, para pretender transformar nuestras decisiones y nuestras conductas, empezándonos aislar del resto del mundo a pesar de la época globalizada.

¡Hasta cuándo!

Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador pactaron; no por México.

¡Perversos!— Cozumel.

arevalo61@yahoo.com.mx

Periodista

 

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