José Carlos Palacios Sommelier
Hola a todos. Antes que nada, hay que homenajear a la mujer en su día, aunque desde mi particular punto de vista se les venera todos los días de nuestras vidas, ya que es el ser que donde esté genera vida en este mundo.
Y precisamente por eso, el tema de hoy describe como nunca a la mujer, a esa abnegada persona que lucha en pos de sacar a la industria del vino adelante.
Sin duda, ellas aportan la sutileza de sus manos para que los vinos que producen tengan su toque femenino.
Y me voy a referir a las mujeres mexicanas que nos honran con su trabajo y les daré una semblanza de las más activas.
Myrna de Liceaga: propietaria de Viña de Liceaga, quien al fallecer su esposo tomó las riendas de la empresa y le dio un crecimiento importante. Además de hacer vinos, se dedica a destilar orujo (derivado de la uva) y una grappa.
Laura Zamora: una de las enólogas de mayor trayectoria, es respetada por muchos compañeros ya que tiene un estilo muy particular de hacer las cosas bien en materia de vinos.
Tru Miller: nació en Holanda, pero la adoptamos como una mexicana de corazón. Es la propietaria de Adobe Guadalupe, un viñedo en el Valle de Guadalupe que desde el año 2000 hace muy buenos vinos.
Tiene variedad de uvas como cabernet sauvignon, merlot, nebbiolo, cabernet franc, tempranillo, shiraz y viognier, entre otros.
Lulú Martínez: es una enóloga reconocida a nivel mundial. Trabaja para el viñedo de Henri Lurton, un ambicioso proyecto en el valle de Guadalupe. Su formación fue en Francia y allí conoció todo el trabajo de la viña, y afortunadamente la tenemos entre nosotros divirtiéndose y haciendo lo que le gusta, que es vino.
Estas mujeres junto con la chef Sabina Bandera, del famoso restaurante de mariscos La Guerrerense, y la chef Yerika Muñoz, de amplia trayectoria, van a dar una cata de vinos este Día de la Mujer en el restaurante de la vinícola El Cielo.
Al lado de todas las antes mencionadas estará una mujer que tiene toda mi admiración y respeto en cuestión de armonizaciones y maridajes. Me refiero a la sommelier Georgina Estrada, un ser humano espléndido, con un gran conocimiento de vino, y de lo que hay más allá de ellos.
Gina, como le dicen coloquialmente, supo llegar a lo más alto en materia de conocimiento y tiene algunos vinos reconocidos hechos por ella en su haber.
Si seguimos haciendo mención de las mujeres del vino quiero nombrar a quienes hacen de su trabajo un culto, ya que le ponen el cien por ciento de profesionalismo en ello. Me refiero a mujeres entregadas como Pilar Meré, sommelier y comunicóloga de mucha trayectoria en el mundo de los vinos; Laura Santander Zaldívar, acaba de ganar premio a la mejor sommelier 2018 y es una excelente profesional; Fernanda Gutiérrez Zamora, de la Asociación de Sommelier Mexicanos, con un destacado profesionalismo; Brenda Baltierra, una chica que hace vinos en Chihuahua y que ahora radicada en Aguascalientes, y Mónica Pinoncely, con sus vinos del estado grande.
Otra sommelier y asesora en vinos es Sandra Fernández Gaytán, destacada juez en los concursos de vino del mundial de Bruselas y una winemaker de lujo, y en León, Guanajuato, tenemos la presencia de Ana María Arias, una destacada sommelier y amiga.
En fin, la lista es interminable de personalidades que el vino trae aparejado. A todas ellas mi respeto y veneración, por estar en un mundo de vino donde el hombre domina y ellas con ese toque femenino hacen que tenga ese sabor único, que comprendamos al vino de la mano de la mujer y que sepamos que es un producto que nace del corazón de la tierra y llega al de todas las mujeres. ¡Hasta la próxima!
