Alejandro Legorreta
Alejandro Legorreta

Tecnología

Alejandro Legorreta González (*)

“La tecnología es la que resuelve problemas, no la política” –Jacque Fresco

Hace unas semanas el presidente anunció la cancelación de las Zonas Económicas Especiales (ZEE) para redirigir recursos federales al Istmo de Tehuantepec.

Como sabemos, esta decisión afectó al menos a siete entidades, entre ellas, por supuesto, Yucatán.

Las ZEE son un modelo de desarrollo que propone un régimen especial de incentivos, facilidades fiscales e infraestructura para fomentar el crecimiento económico, la generación de empleo y el desarrollo en un polígono. Según el Banco Mundial, en el mundo existen más de 4 mil ZEE en 130 países con diferentes resultados. De ser implementadas correctamente, representan, sin duda, una potente palanca económica.

En el caso de la ZEE de Yucatán se estimaba que contaría con una inversión inicial de más de 3 mil millones de dólares y generaría cerca de 33 mil empleos, impactando, además del puerto, a Kanasín, Umán, Hunucmá, Mérida, Conkal, Chicxulub Pueblo y Ucú. Por si fuera poco, el tema de esta ZEE era inmejorable: tecnología e industria 4.0.

A pesar de la cancelación anunciada por el Gobierno Federal, el gobernador Mauricio Vila ha anunciado que la ZEE sí se realizará y será diseñada y administrada por el gobierno estatal, con un diseño similar, ahora bajo el nombre de “Polo Tecnológico de Bienestar”. Actualmente el gobierno estatal está trabajando en el esquema y negociando con la Secretaría de Hacienda la reducción de la tasa del ISR del 20%, que es el mismo incentivo que se otorga en la zona norte y las zonas francas, para mantener competitiva la ZEE.

Quiero enfatizar que, dadas las ventajas comparativas de Yucatán, la ZEE de Yucatán es una extraordinaria idea, una importante oportunidad que debemos aprovechar. No solo es una gran idea realizar un parque industrial que genere sostenidamente empleos, sino que también lo es dedicar el parque a la inversión de tecnología, innovación y programación. Esto quiere decir que la ZEE puede generar empleos de calidad para ingenieros y programadores que se especialicen en temas como la inteligencia artificial, ciencia de datos, plataformas electrónicas, big data, ciberseguridad, es decir, en lo que demandará cada vez más el mercado mundial.

Como suelo repetir en esta columna, Yucatán tiene todo lo necesario para atraer y retener talento y convertirse en la capital de la innovación del sureste, y por qué no, de todo México. Contamos con un sistema de educación superior competitivo, cultura empresarial, calidad de vida, seguridad pública, confianza en las instituciones: con todo un contexto favorable que nos diferencia del resto de las entidades.

Incentivos

El Polo Tecnológico de Bienestar debe contar con incentivos para la inversión y un marco regulatorio flexible, con infraestructura de primer nivel y programas de apoyo estatales. También hay que diseñar los lazos comerciales de la posible ZEE con la economía local y mantener una visión de largo plazo con métricas claras para evaluar el impacto económico en la zona y considerar el desarrollo social de regiones marginadas.

Asimismo, se deben actualizar los planes de estudios a nivel medio superior (en bachilleratos tecnológicos) y a nivel superior (en universidades y centros de investigación) para crear sinergias entre la futura oferta y demanda laborales, considerando alianzas con universidades nacionales e internacionales.

El mundo está cambiando rápidamente. No se puede crecer sostenidamente sin inversión en tecnología y capital humano. El posible Polo Tecnológico de Bienestar apunta en ambas direcciones y es una magnífica oportunidad. El potencial existe para detonarse.

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En menos de 280 caracteres: Un estudio de McKinsey Global Institute estima que para el año 2030 la automatización habrá destruido en el mundo entre 400 y 800 millones de empleos. Estar insertados en la industria 4.0 será clave para el desarrollo de cualquier sociedad.— Mérida, Yucatán.

www.alejandro legorreta.com

Empresario

 

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