El Bien Común como Responsabilidad de Todos
Por Quetzalli Muñoz Medina*
“Gobernar es conducir lo que es gobernado a su debido fin”. Muchos de nosotros apoyamos esta frase de Santo Tomás de Aquino si la traducimos a que es responsabilidad del gobierno conducir al pueblo hacia lo que cada uno de nosotros percibe como bienestar general.

Quetzalli Muñoz Medina , estudiante
Sin embargo, creo el análisis de esta frase puede ir más allá de la política y del estado. Para comenzar con la explicación de esta idea debemos de tener claro que el fin de la comunidad no puede ser distinto del bien humano; el fin de la comunidad es el vivir bien.
Por vivir bien nos referimos a la constitución de todo aquello que fomenta positivamente el pleno desarrollo del ser humano de acuerdo con su naturaleza profunda. A esto último es a lo que llamamos precisamente bien común.
El ser humano es social por naturaleza, no solo por necesidad como sucede con otras especies, sino por su plenitud ontológica. La persona forma pare de una sociedad o comunidad y, en este sentido, está sujeta y depende de la misma.
No obstante, debido a su dimensión trascendente, cada individuo es mucho más que un miembro de la comunidad. Es así como la sociedad tiene como fin a la persona. El bien común busca cumplir este fin y por ser común no puede ser el bien de algunos ni de la mayoría, sino el de todos y cada uno de nosotros.
Todo esto suena lógico en la teoría, pero sabemos que llevarlo a la práctica puedo sonar un tanto utópico en cuanto a que ninguna comunidad hasta ahora ha logrado asegurar el bien común para todos y cada uno de sus miembros sin excepciones.
Muchas veces, esto nos lleva a restarle valor a nuestras acciones o a resignarnos a buscar únicamente nuestro propio bien y tal vez el de unas cuantas personas más que nos interesen.
Sin embargo, viviendo de esta manera nunca vamos a lograr garantizar nuestro desarrollo individual, ya que como lo mencionamos antes, todos somos parte de una comunidad y no hay manera de que nos podamos deslindar de eso.
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Por lo tanto, para poder alcanzar el bien común, es necesario que este sea visto siempre como un fin en sí mismo y no como un instrumento para el bien individual.
Dicho lo anterior, lograr el bien común solo es posible si somos conscientes de que para conseguir nuestro bien particular es necesario que atendamos al bien de la comunidad y por tanto contribuir al bienestar de los demás.
Incluso, me atrevo a decir que practicar esto de manera genuina y con un fin en sí mismo es la clave para la plenitud humana. Así es como el bien común no es un proyecto institucional o una carga que se le pueda imponer a la sociedad, sino que es el resultado de la acción autónoma de individuos libres dentro de estructuras sociales y políticas.
En conclusión, el bien común debe ser fomentado y promovido por el estado, pero de ninguna manera puede ser garantizado por instituciones políticas o económicas que no se apoyen en la responsabilidad de cada individuo.
Cuando entendamos esto y en vez de esperar a ser gobernados de una mejor manera comencemos por gobernar a nuestra propia persona, a nuestras familias y a las instituciones a las que pertenecemos será cuando por fin llegará el cambio que tanto anhelamos para México y para el mundo.
*Estudiante de Psicología en la Universidad Anáhuac Mayab
Correo: quetzalli1012@gmail.com
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