MÉRIDA.- El inicio de la captura del mero en Yucatán en 2026 volvió a colocar en el centro del debate la fragilidad del sector pesquero, donde la conservación del recurso convive con la necesidad económica de miles de familias.
Cabe señalar que la veda de este pez fue del 1 de febrero al 31 de marzo, dicho periodo tiene como propósito permitir la reproducción de especies clave como el mero rojo y el negrillo.
Sin embargo, también evidenció limitaciones en los apoyos y en la vigilancia, factores que siguen representando un desafío para autoridades y pescadores.
Aunque el gobierno estatal reforzó los apoyos económicos y programas de equipamiento, el sector coincide en que estos esfuerzos no logran cubrir completamente las necesidades durante los meses sin captura.
En consecuencia, muchos pescadores se ven obligados a diversificar sus actividades para sostener a sus familias, lo que refleja la falta de mecanismos integrales durante la veda.
Un respiro biológico con impacto económico
Durante la veda, la pesca del mero se detuvo de manera total, lo que generó un impacto inmediato en los ingresos de las comunidades costeras.
Si bien la captura de otras especies permitió cierta continuidad, esta no compensó completamente la derrama económica habitual del mero.
Entre las principales afectaciones reportadas por el sector destacan:
- Disminución de ingresos para pescadores ribereños e industriales
- Necesidad de buscar empleos alternativos en turismo o construcción
- Incremento en la presión económica familiar durante dos meses
- Incertidumbre ante el alza en combustibles e insumos
Además, el incremento en los costos operativos, especialmente por el precio del diésel, encendió alertas sobre un posible aumento en los precios de pescados y mariscos tras el levantamiento de la veda.
Resultados de la captura del mero 2025
El cierre de la temporada 2025 dejó cifras positivas que fortalecieron la expectativa del sector.
La captura superó las 5,700 toneladas que se tenía como meta, con registros que alcanzaron hasta 6,286 toneladas de mero rojo y negrillo, lo que representó una importante derrama económica para Yucatán.
No obstante, especialistas advierten que estos resultados deben analizarse con cautela. Factores como condiciones climáticas favorables influyeron en el desempeño, por lo que no necesariamente garantizan un comportamiento similar en 2026.
A esto se suma un problema persistente:
- La pesca ilegal continúa como una amenaza para la sustentabilidad
- Falta de vigilancia suficiente en zonas costeras y altamar
- Necesidad de reforzar la coordinación de las autoridades

El fin de la veda y el arranque de la temporada 2026
El 1 de abril marcó el inicio de la temporada 2026 de la captura del mero, con la salida de la flota mayor hacia altamar en viajes prolongados.
En paralelo, los pescadores ribereños comenzaron a abastecer el mercado local, especialmente ante la demanda de la temporada vacacional.
Sin embargo, los primeros reportes reflejan un arranque contrastante: precios atractivos, pero bajos volúmenes de captura.
De acuerdo con testimonios del sector, el mero se encuentra en menor cantidad cerca de la costa, lo que obliga a recorrer mayores distancias.
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Entre las condiciones que han influido en este inicio destacan la presencia de frentes fríos y suradas, las cuales han limitado las salidas al mar.
Además, se han registrado capturas bajas durante los primeros días de la temporada y, en consecuencia, los pescadores han tenido que alejarse más de la costa para encontrar ejemplares de mayor tamaño.
A pesar de este panorama, autoridades estatales mantienen una expectativa positiva, señalando que las condiciones climáticas podrían mejorar en las siguientes semanas.

Expectativas en la captura del mero y retos estructurales
El sector pesquero confía en que la temporada 2026 registre un repunte progresivo conforme avancen los meses.
Sin embargo, el desempeño dependerá de diversos factores, tanto naturales como regulatorios.
Entre los principales retos y acciones necesarias se encuentran:
- Fortalecer la inspección y vigilancia para combatir la pesca furtiva
- Evitar la captura de ejemplares en etapa reproductiva
- Mantener el equilibrio entre productividad y conservación
- Impulsar alternativas como la acuicultura
En este último punto, especialistas destacan que la acuicultura se posiciona como una opción viable para complementar la actividad pesquera, reducir la presión sobre especies como el mero y generar ingresos adicionales durante periodos de veda.

Apoyos gubernamentales y limitaciones
Durante este 2026, el gobierno estatal implementó diversas acciones para respaldar al sector, entre ellas la entrega de motores, equipos de seguridad y apoyos económicos directos.
El subsidio durante la veda alcanzó los 6,600 pesos por pescador, lo que representó un incremento respecto a años anteriores.
No obstante, pescadores señalan que estos apoyos resultan insuficientes frente a los gastos cotidianos.
Entre las principales áreas de oportunidad en la captura del mero destacan:
- Falta de apoyos para cubrir servicios básicos
- Necesidad de programas permanentes
- Mayor acceso a financiamiento para modernizar equipos
- Estrategias de largo plazo para garantizar estabilidad económica
Un equilibrio aún pendiente
La veda del mero en 2026 cumplió su objetivo biológico al permitir la reproducción de la especie.
Sin embargo, dejó en evidencia la necesidad de fortalecer la estructura económica y operativa del sector pesquero en Yucatán.
El inicio de la nueva temporada de la captura del mero abre un panorama de oportunidades, pero también de incertidumbre.
El éxito dependerá no sólo de factores como el clima o la disponibilidad del recurso, sino también de la capacidad de autoridades y pescadores para coordinar esfuerzos, respetar la normatividad y avanzar hacia un modelo más sustentable y resiliente.
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