Una foto para cambiar la historia
Alejandro Legorreta González (*)
“Es un pequeño paso para el hombre, pero un gran salto para la humanidad” —Neil Armstrong
Hace unas semanas fuimos testigos de imágenes históricas. La Nasa compartió que el 18 de octubre las astronautas estadounidenses Christina Koch (ingeniera eléctrica) y Jessica Meir (doctora en biología marina) realizaron la primera caminata espacial totalmente femenina, sin la asistencia de un hombre, al exterior de la Estación Espacial Internacional (ISS) durante siete horas.
La misión de las astronautas fue reemplazar simplemente una batería que dejó de funcionar, pero representa todo un hito en el imaginario de la paridad de género.
Y es que, aunque la primera mujer en el espacio, la soviética Valentina Tereshkova, data de 1963, de las más de 500 personas que han viajado al espacio desde entonces, solo 65 han sido mujeres. Incluso se sabe poco todavía sobre los efectos en el cuerpo de una mujer de un vuelo espacial de largo plazo.
Creo en el poder de este tipo de imágenes. Una escena, por ejemplo, que me encanta del siglo XX es la llegada del Apolo 11 a la luna. ¿Por qué John F. Kennedy se propuso mandar a los primeros humanos a la luna? ¿Cuál era su intención en la sociedad estadounidense y frente al mundo?
Detrás de la imagen de un humano poniendo una bandera en la luna está un mensaje poderoso: cualquier ciudadano estadounidense puede llegar a la luna, si se esfuerza y trabaja para lograrlo. Que es un mensaje que también tiene implicaciones políticas internacionales: con esa imagen icónica Estados Unidos manda el mensaje de que está a la vanguardia de los avances tecnológicos y humanos y que la ciudadanía puede trabajar en conjunto para lograr grandes objetivos. Que es un país con la capacidad para plantear objetivos a cumplir en 30 o 40 años, que abran las puertas a todo el género humano.
Similarmente, Koch y Meir se han convertido automáticamente en referentes para millones de niñas y jóvenes que buscan modelos que emular por su ejemplo.
Contraste
Según ONU Mujeres, a pesar de representar la mitad de la población mundial, en todo el mundo las mujeres ganan menos que los hombres (en promedio, solo entre 60% y 75% del salario de los hombres), tienen más participación en empleos vulnerables, de baja remuneración o subvalorados y ocupan un porcentaje desproporcionadamente bajo de puestos directivos.
Según el Informe Global de la Brecha de Género 2016 del World Economic Forum, México está en la materia en el lugar 66 de los 144 países, por debajo de países como Kenia y El Salvador. Y, según la OCDE, en todos los países miembros, las mujeres perciben en promedio pagos 16% menores que los hombres.
Falta mucho por hacer para lograr un mundo con paridad de género en la economía, en la política, en el sistema financiero, en la cultura, en el deporte y en el sistema científico, pero este tipo de imágenes nos recuerdan que cada vez se rompen techos de cristal con más contundencia.
Salud por un mundo con más Christina Kochs y Jessica Meirs.
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