Si algo han dejado claro las últimas dos semanas de la temporada de NFL, es que no existe equipo invencible.

Primero fueron los Patriotas los que perdieron la imbatibilidad al caer a manos de Baltimore, un equipo que, como dice la frase hecha, “puede ganarle a cualquiera”. Y así fue. En casa, los Cuervos le propinaron a Nueva Inglaterra su primer revés de la campaña.

El lunes fue San Francisco el que perdió el invicto en un duelo de poder a poder con los Halcones Marinos, otro conjunto que cuenta con el talento suficiente para no solo meterse a los playoffs, sino para dar más de una sorpresa en esa instancia.

Pero no es lo único que tienen en común Baltimore y Seattle. Otra similitud es que detrás del centro tienen a un candidato al “MVP”. Russell Wilson, mi favorito luego de 10 semanas, lidera a una eficaz ofensiva con los “Seahawks”, mientras que Lamar Jackson, a quien veo como segundo en esa carrera por el premio al Jugador Más Valioso, es la pieza fundamental de un ataque espectacular.

¿Y qué hay de los Santos de Drew Brees? ¿O de los Empacadores de Aaron Rodgers? Ojo con lo que han mostrado Dalvin Cook y Kirk Cousins en Minnesota.

El punto es que, a diferencia de lo que vimos en la primera mitad de la campaña, rumbo a la recta final del calendario no existe un equipo con la etiqueta de “imbatible”. Son cuatro o cinco los que pueden alzarse con la victoria en cualquier emparrillado.

Y, por último, no perdamos de vista a la defensiva de Pittsburgh. Hoy pueden dar un golpe en la mesa.

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