Cosas que pasan

Manuel A. Alcocer Hernández (*)

Aunque faltan meses para que se inicie el proceso para las elecciones de 2021, las muestras de quienes aspiran a algún puesto o de brincar a otro son evidentes.

La gubernatura, las diputaciones locales y federales y las presidencias municipales les quitan el sueño a algunos ilusos mientras otros se dan a la tarea de encontrar estrategias que los lleven muy cerca de algún funcionario actual que les pueda servir como padrino.

Nada más que tienen que pensar que las cosas han cambiado. Los militantes y simpatizantes de los partidos ya no portan un color fijo de identificación y hay muchos dispuestos al triple salto mortal.

La silla de mando del palacio de la calle 61 la sueña el actual alcalde meridano Renán Barrera y se dice que tiene posibilidades reales, aunque tiene la barrera del gobernador. En política las apariencias engañan. Para Vila, Renán es fruto de otro huerto aunque aparentemente las relaciones entre ellos sean cordiales. Nada de eso. La herida de 2018 aún está abierta.

Los dirigentes panistas estatales conocen bien las diferencias entre los grupos y tendrá que ser un trabajo de filigrana el que lleve a buen puerto el resultado de las negociaciones para que no haya una desbandada.

Si Renán no logra el objetivo para el que trabaja, podría recibir de su partido el ofrecimiento de una diputación federal o de repetir en la alcaldía, cuestión que no le resultaría tan atractiva, aunque eso le permitiría permanecer en el juego seguramente con el ofrecimiento de esperar seis años para la gubernatura o tres para una senaduría. De esta manera aseguraría seguir en política esperando la oportunidad.

Pero…la presidencia municipal tiene a la diputada federal Cecilia Patrón Laviada en la antesala. En ese sentido, Vila está poniendo todo su empeño para hacer las paces con el grupo de los Patrón Laviada que es poderoso y no estuvo de acuerdo en 2018 cuando Mauricio fue postulado para la grande estatal. Ese es el rumor más aceptado entre los politólogos que aseguran que se dará la conciliación entre los hermanos Patrón y el actual gobernador que impediría el anhelo de Renán. Hay que esperar porque en la política no hay palabra de honor. La política se rige por intereses y conveniencias.

Se piensa que el PRI estará representado en los comicios de 2021 por Jorge Carlos Ramírez Marín para la gubernatura. Se asegura que está muy bien respaldado por priistas de mucho peso y que como se decía hace algunos ayeres, es “el natural”. Yo creo que el PRI no puede hacer ningún experimento de esa envergadura aquí.

Las diputaciones federales se pelean con uñas y dientes en todos los partidos, lo que lleva a pensar que habrá panistas que se vistan de priistas y viceversa, y amarrillos que se vuelvan morados o naranja. En un descuido se vuelven premios de consolación.

Donde las aspiraciones se han vuelto un verdadero relajo es en algunas comunidades donde el alcalde quiere repetir o ser diputado local, pero hay muchos regidores que piensan lo mismo y eso perjudica el trabajo del cabildo en conjunto. Para variar, el pueblo es el que resiente el problema porque deja de importarle el trabajo del Ayuntamiento para demostrar su simpatía por alguno de los muchos aspirantes. Así las cosas, a esperar tratando de estar en barrera de primera fila. A ver que tan bravo es el toro.— Tizimín, Yucatán

manuelantonio1109@hotmail.com

Cronista y exalcalde de Tizimín

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