¡BOA!
Ernesto Arévalo Galindo (*)
“Los sabios hablan porque tienen algo que decir. Los tontos hablan porque tienen que decir algo”.— Platón, filósofo griego
En México, quién ya no conoce a un magnífico parlanchín. Anda siempre muy mal vestidito, que parece un degradado. Todos lo conocen por “El Peje”, porque se mueve como un animal. Es la boa… es la boa… es la boa… es la boa. La oposición lo sabe, lo sabe. Los militares lo saben, lo saben. Los empresarios lo saben, lo saben. Los intelectuales lo saben, lo saben. Los científicos lo saben, lo saben. Los médicos lo saben, lo saben. Los profesionistas lo saben, lo saben. Los estudiantes lo saben, lo saben. Los artistas lo saben, lo saben. Los deportistas lo saben, lo saben. Los delincuentes lo saben, lo saben. Los periodistas lo saben, lo saben. Los locutores lo saben, lo saben. Esta nueva política ya todos lo saben. Y ya todos dicen qué mal, qué mal. Es la boa… es la boa… es la boa… es la boa… ¡Y México lo sabe, lo sabe!
A unos meses del inicio del Proceso Electoral 2020-2021, que marcará el rumbo del país durante los próximos años —en cuanto a si se consolida la 4T con su régimen totalitario, destructivo y asesino, o si se da un primer paso para empezar a frenarla, avasallarla y destruirla—, la sociedad está envuelta en un caos, por momentos atroz, en su regreso a la “nueva normalidad”, porque la estrategia para afrontar la pandemia del Covid-19 está fundamentada en el amparo político de la figura presidencial de Andrés Manuel López Obrador, no en el derecho a la protección de la salud de los ciudadanos; establecido, en el artículo 4to. de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
Los mexicanos no somos consideraros ciudadanos. ¡Para nada! A diario, los mexicanos somos considerados enemigos por el propio Presidente de México; por tal razón, somos agredidos con injurias que muestran vulgaridad, somos acusados con señalamientos sin sustentos, somos ofendidos con apodos emanados de una boca viperina y somos juzgados culpables. Los mexicanos somos considerados números de expedientes o también estadísticas para confundir, mentir y polarizar a la sociedad. ¡Exacto! Cifras o matrículas, que ya son tomadas en cuenta para determinar cómo será la campaña de Morena. Es decir, si se desarrollará en el marco de la oferta política democrática contra los partidos opositores o si declarará la guerra —con la incorporación de algunos cárteles de la droga y el fortalecimiento de los grupos radicales— a los potenciales votantes. ¡Si es necesario para llegar a matar!
AMLO odia a la oposición. AMLO degradó a los militares ante la delincuencia organizada. AMLO aborrece a los empresarios. AMLO insulta a los intelectuales. AMLO nulifica a los científicos. AMLO asesina a los médicos. AMLO obstaculiza a los profesionistas. AMLO reprueba a los estudiantes. AMLO abandonó a los artistas. AMLO nulificó a los deportistas. AMLO exalta a los delincuentes. AMLO censura a los periodistas. AMLO calla a los locutores.
Días atrás, en uno de los tantos distractores y aberraciones expuestas en “las mañaneras” desde Palacio Nacional, el presidente de México dio a conocer el plan denominado Bloque Opositor Amplio (BOA) para derrocarlo. Involucró a organismos, empresas, dependencias, medios de comunicación e intelectuales, entre otros “enemigos” del pueblo, pero sin saber el autor material ni aclarar la autenticidad del documento; por supuesto que evidenció su gran irresponsabilidad, fundamentada en su odio y venganza. ¡Acumulados durante más de 18 años!
Y si la “boa” es él, porque todo parece indicar que él es la “boa”. ¿Por qué? Porque no nada más está “sofocando” a la nación, con su “apretón letal” a la identidad y el orgullo de cada mexicano. Como buen “constrictor” está restringiendo la circulación del desarrollo social, como una boa restringe la circulación sanguínea de su presa; y está cortando el suministro de energía del crecimiento económico, como una boa corta el suministro de sangre que lleva oxígeno a los órganos vitales de su presa. Primer dictamen: paro social. Segundo dictamen: paro circulatorio.
Los sabios hablan porque tienen algo que decir. Los tontos hablan porque tienen que decir algo. La diferencia entre… ¡sabio y tonto!
En México quién ya no conoce a un magnífico parlanchín. Anda siempre muy mal vestidito, que parece un degradado. Todos lo conocen por “El Peje”, porque se mueve como un animal. Es la boa… es la boa… es la boa… es la boa.
¡Y México lo sabe, lo sabe!
Habla de amor… y es infiel. Habla de paz… y es hipócrita.
¡BOA!— Cozumel, Quintana Roo.
arevalo61@yahoo.com.mx
Periodista
