Mario Maldonado

Transparencia Vs. desconfianza

Mario Maldonado Espinosa

Cuando una empresa se desempeña con absoluta transparencia genera confianza, sus empleados buscan los mejores estándares de calidad y todos contribuyen a mejorar la compañía.

Por el contrario cuando dentro de la misma se dan visos de desvíos, evasiones, faltantes y se hacen de dinero de manera inexplicable y fácil, entonces se están no solo ante un problema que puede implicar no solo a sus directivos o jefes, sino hasta los que de alguna manera permiten e intervienen en esas anomalías. Se puede decir entonces que están ante actos de corrupción.

Algo similar puede pasar con el trabajo que realiza las autoridades. De cualquier orden, así sea éste grande o pequeño, federal, estatal o municipal. Los ciudadanos apoyamos de diversas formas con el pago de impuestos, derechos y otras contribuciones, todo ello se recauda y pasa a las tesorerías o hacienda.

Lo más que se puede pedir a quien recauda y a quienes se les confía ese dinero público, es actuar con absoluta transparencia y ejercerlo de manera correcta para lo que realmente debe servir, para lo que está presupuestado y programado, para resolver las necesidades colectivas que cada vez son más, seguridad, justicia, vivienda, educación, trabajo, apoyos a los más necesitados etc.

Pero sucede que muchas veces ese dinero recaudado de los ciudadanos es mal utilizado para otros fines, incluso para personales, es allí donde empieza el problema de desvíos públicos, robos, fraudes, enriquecimientos ilícitos y todos aquellos delitos en que puede incurrir un funcionario público. Actos de corrupción que deben ser detectados, investigados y por supuesto castigados. Es la única forma de parar con el lastre de la corrupción.

Lo contrario a la corrupción es la honestidad, la integridad de las personas o de los funcionarios públicos, saber que se está ante una gran responsabilidad y que no se puede defraudar la confianza ciudadana. Muchas de las veces ni son todas, las empresas, ni son todas las instituciones quienes lo hacen o son corruptos, lo cierto es que casi siempre trabajan con otras personas para lograr su cometido.

En recientes estudios sobre la corrupción se señala que solo una minoría de ciudadanos confían en sus instituciones, pues la mayoría considera que son corruptas. Hay que recalcar que en una democracia es fundamental tener confianza y certidumbre en las instituciones, pues son los pilares que sustentan un país, estado y municipio, de lo contrario caeríamos en el desgobierno.

En un estudio que realizó la institución Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad señala que en los partidos políticos, la policía de tránsito, las cárceles y reclusorios, los ministerios públicos la policía federal, las autoridades electorales, Pemex, la Suprema Corte de Justicia, jueces y magistrados son las instancias en las que el ciudadano cree que hay más corrupción.

La corrupción es una amenaza constante de todos los días, y por lo tanto hay que combatirla también todos los días; la crisis de credibilidad, de presentación y legitimidad no puede estar en tela de juicio de ninguna manera. El ciudadano aún piensa que la burocracia se sirve con la “cuchara grande” que los extorsiona, que desvía dinero, en palabras crudas, que están robando.

La única manera de diferenciar a los que verdaderamente hacen bien su trabajo, a los se dedican con ahínco y entrega para que las cosas salgan bien o mejorar cada vez nuestra situación, es cortar de tajo con aquellos que solo buscan interese personales y que se alejan cada vez más de la vocación del servicio al prójimo. Al asumir un cargo público se hizo el compromiso de cumplir y hacer cumplir las leyes, quien no lo haga, simple y sencillamente que sea castigado. No hay otro modo.

Hay que fortalecer cada vez más la confianza en las instituciones. La corrupción y desconfianza corroen y se expanden sino se les detiene. Mérida, Yucatán

mariomaldonadoe@gmail.com

@mariomaldonadoe

Asesor jurídico

 

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán