Macay en la cultura
María Teresa Mezquita Méndez (*)
Hace casi setenta años se inauguró en la parte posterior del Auditorio “Alfonso Caso” de la UNAM en Ciudad Universitaria el mural “La conquista de la energía y La ciencia y el trabajo” del guanajuatense Chávez Morado. Hoy, 4 de enero y en el aniversario 112 de su natalicio en 1909 e igualmente ya en un 2021 esperanzado por el anuncio de la vacuna contra el Covid-19 celebramos al artista que a su vez celebró a la ciencia con su obra inmortal y trascendente.
La obra, un mosaico, es un homenaje al conocimiento adquirido a través de la investigación y la disciplina, muestra al ser humano en una búsqueda perenne a partir del descubrimiento del fuego, símbolo de la luz, el conocimiento y el control de la fuerza natural.
Pero además de esta obra que hoy recordamos, conviene igualmente revisar su vasta producción que incluye desde pintura y grabado expresionista hasta reminiscencias simbólicas y una realización libre y enérgica a través de un pincel de gran fuerza gestual. En su repertorio temático encontraremos tanto las visiones rurales de nuestro país, el entorno de la provincia que lo vio nacer y las tradiciones y costumbres, todos representados a través de la figura humana.
En opinión de la investigadora Ana Isabel Pérez Gavilán, José Chávez Morado es mucho más que sólo un muralista, es decir que “…ejemplifica las contradicciones historiográficas que intentan simplificar una personalidad multidimensional por medio de discursos nacionalistas en la historia del arte, cuando se le etiqueta como ‘muralista’”. Es decir, que la naturaleza polifacética del maestro es mucho más diversa que su sola vinculación con la tercera generación del muralismo mexicano: su actividad incluyó la educación, la crítica de arte, la gestión pública y promoción cultural y su expresión creativa la museografía, el grabado, la escultura y la pintura.
En tiempos de tensiones fronterizas conviene recordar igualmente otro dato que aporta Pérez Gavilán: el artista, nacido en Silao, Guanajuato, fue entre 1930 y 1933 uno de los migrantes repatriados a México a causa de la gran depresión. Asimismo, es conocido su pensamiento de izquierda y su visión social de gran compromiso. Su legado incluye abundantes gráfica, pintura de caballete así como obra monumental en Ciudad Universitaria, en el Museo Nacional de Antropología, la Alhóndiga de Granaditas y la Cámara Legislativa de la Ciudad de México, entre otrosespacios.
En el Macay
Si bien no se ha realizado en el Macay una exposición individual o retrospectiva de Chávez Morado, su obra sí que ha estado presente en varias ocasiones, entre ellas, en marzo y abril de 1997 con un cartel como parte de la primera muestra del Taller de la Gráfica Popular, inaugurada en el marco del tercer aniversario del Macay; posteriormente en julio de 1999 en la colectiva “A flor de piel”, colección del INBA con obras de los artistas pertenecientes al Sistema Nacional de Creadores y entre abril y mayo de 2005 en una exposición que reunió a artistas mexicanos galardonados con el Premio Nacional de Ciencias y Artes. Chávez Morado recibió en 1974 este reconocimiento.
En años más recientes, en octubre de 2008 su obra formó parte de la exposición de la colección ING llamada “Rostros y tradiciones de México” que incluyó 53 obras de las más de 300 que conforman la mencionada colección; a principios de 2014 igualmente se presentó obra suya en una colectiva de la Escuela Mexicana de Pintura y a mediados de 2017 en la exposición “Acervos Artísticos de la Nación en Custodia de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público”. Es decir, que el trabajo plástico del maestro Chávez Morado ha estado siempre presente a lo largo de la historia del Macay. Son 112 años de su nacimiento y casi 20 de su fallecimiento; y hoy es un invitado de lujo a esta columna desde la que también hacemos votos por la primacía, en este 2021, del conocimiento y de la ciencia en beneficio de la humanidad.
