Por Franklin Recio Alonzo (*)
Estamos en un momento de cierta apertura, pivoteando entre la total o un cierre mas estricto debido a la variante delta del virus Covid-19. Hemos escuchado acerca del mercado de gas y de cómo la disponibilidad de energía barata y limpia es un requisito clave para la recuperación económica del país.
México no produce suficiente gas para cubrir sus necesidades de energía.
Según datos de la Secretaría de Energía (Sener), el pico de producción se alcanzó en 2009 y desde entonces viene disminuyendo la producción nacional. Ahora producimos la mitad de lo que se producía entonces, por lo que México tiene que comprar a Estados Unidos aproximadamente el 70% de lo que necesita el país para operar.
Las condiciones de frío extremo en ese país a principios de año y la falta de visión de los que manejan la compra de gas causó disrupciones en la producción de energía eléctrica de al menos 4 días a nivel nacional.
Si en realidad hubiera voluntad de mejorar el abasto de energía, las inversiones a cierta refinería se hubieran canalizado para extraer mejor el gas, que es de los vehículos de transmisión de energía mas limpia y eficiente para un país. Junto con esto, hay otra arista al tema, que es la intención de un control de precios y otras ocurrencias tales como formar una empresa propiedad del Estado para distribuir ese bien.
México “desmemoriado”
Hay mercados que son eficientes, especialmente cuando el bien en cuestión es sustituible y hay muchos participantes, tanto oferentes como consumidores. En esos casos, lo mejor es que se fomente la investigación y desarrollo de nuevas alternativas y se cambien los paradigmas para avanzar en la eficiencia.
Por ejemplo, si un nuevo participante quiere hacer una distribución más eficiente de gas, entonces tendría que abandonar el sistema de cilindros en camiones y concentrarse en otros modelos, tales como gasoductos para la distribución y así expandir su oferta.
Sin embargo, da la apariencia de que México está desmemoriado acerca de los daños que causaron a la economía nacional las mas de mil empresas que el gobierno operaba durante los 70’s y 80’s.
Camino conocido…
El gobierno de entonces, usando el mismo argumento de controlar los precios en los mercados, abrió empresas de hoteles, aerolíneas, siderúrgicas, bancos, teléfonos. Es un camino que ya se recorrió y falló miserablemente, al no poder controlar la corrupción en las empresas ni la ineptitud, y sin comprender la calidad en el servicio, que son la causa fundamental por la que las empresas del Estado son poco eficientes.
¿Alguien recuerda los mas de 400 días necesarios para que instalen una línea telefónica en su domicilio? Ya es tiempo de platicar con los adultos mayores y preguntarles sobre las anécdotas de corrupción rampante y sistémica en las empresas estatales y ponerlas en un libro. Estoy seguro de que sería lectura dura, pero aleccionadora de lo que no se debe hacer.— Mérida, 8 de agosto de 2021
*) Doctor en análisis estratégico y desarrollo sustentable por la Universidad Anáhuac campus Mayab
