La opinión y el beneficio de la ciudadanía
Por Addy Esperanza Guzmán García (*)
El primero de septiembre del presente año, en primera plana, salió publicado un desarrollo deportivo-recreativo: el “Estadio Sostenible de Yucatán (ESY)”, ubicado en un punto neurálgico al norte de Mérida, anunciado por la iniciativa privada y con la presencia de las autoridades estatales y municipales.
De acuerdo con todo lo que se ha publicado en los medios escritos, televisión, radio, redes sociales y caricaturas, fue posible visualizar dos posturas: la primera, el “Estadio Sostenible” como proyecto puede ser válido, lo curioso solo presentaron una maqueta e imágenes, pero como no se conoce el proyecto arquitectónico, ni lo aplaudo ni lo crítico; la segunda, es el tema urbano, la ciudad y sus habitantes.
Hasta la fecha, se han publicado opiniones ciudadanas de quienes habitan, trabajan y concurren en la zona, así como los argumentos expresados por profesionales independientes o en agrupaciones como: el Colegio Yucateco de Arquitectos A.C., el Colegio Yucatanense de Arquitectos A.C. y el Colegio de Arquitectos de la Zona Metropolitana de Mérida; todos externando su punto de vista y compartiendo su sentir de las posibles causas y efectos que podrían ocurrir si se llegara a realizar este proyecto en el terreno en donde funcionó la Normal Rodolfo Menéndez de la Peña.
Seamos observadores, aprendamos a escuchar y prestemos atención entre líneas. Nadie se ha manifestado por un NO a las nuevas inversiones, solo se está solicitando que cualquier tipo de desarrollo que se pretenda en la ciudad o en el Estado, sea del tamaño que sea, cumpla con las normas y los procedimientos que nos exigen en el Ayuntamiento, y que éste sea el responsable de dar una respuesta objetiva, certera e imparcial y no por compromiso.
En otras ciudades del mundo se respeta la voz de los ciudadanos, quienes participan, con el gobierno, analizando los pros y contras de las inversiones privadas y públicas, creando un lenguaje común para beneficio de todos los que conforman LA CIUDAD.
Aquí en Mérida, no ha sido así, todo se concentra en un grupo, en un espacio, en un área donde se pretende edificar algún proyecto, pasando por encima de todas las normas y olvidando por completo a la ciudad y a sus habitantes.
Por consiguiente, es necesario ver el panorama total y no basarnos en que el “Estadio Sostenible” nos dará una mejor calidad urbana en nuestra ciudad, y que este proyecto sea el salvador o la solución de todos los errores que tiene la zona norte y que, según los promotores, se han creado en los últimos 30 años.
Ahora bien, si en la mayoría de las opiniones expresadas y dadas a conocer, ciudadanas y técnicas, han mencionado que el “Estadio Sostenible” no es factible en esa área, entonces ¿qué desarrollos son posibles de realizar para el beneficio de la comunidad y de la ciudad?
Una acción posible que no rompería con la normatividad con beneficio para la ciudad sería: un espacio público con dominio de áreas verdes arboladas, y entre el 5% y el 15% para equipamiento (público) y servicios (privados concesionados), con estacionamiento interior para los usuarios.
Tomemos en cuenta que, para proyectos de alto impacto como éste, la normatividad es fundamental, porque le garantiza a la población que el ordenamiento territorial y los usos del suelo les darán seguridad patrimonial a los ocupantes actuales y a quienes quieren invertir; pero si el nuevo vecino rompe con todas las reglas, entonces aparece el caos, el deterioro o el abandono de lo existente y, lo más grave, la especulación de la tierra.
Si bien se puede justificar la propaganda para que se acepte la obra del “Estadio Sostenible”, las autoridades estatales y en especial la municipal, deberán apegarse a la normatividad que juraron cumplir y hacer cumplir cuando asumieron el cargo público, y de manera especial defender lo que se establece en la Ley de Asentamientos Humanos del Estado de Yucatán, con la necesaria y obligada consulta pública para definir si es factible o no un cambio de destino a uso del suelo, de un terreno para equipamiento, a uno para servicios.
Y aquí nos preguntamos: ¿Ya se desincorporó como bien público a favor de un particular? ¿Cómo fue el proceso de desincorporación? No está claro.
Como presidente del Colegio de Especialistas de Diseño Urbano de Yucatán, A.C. y de acuerdo con los asociados, apoyamos los nuevos desarrollos, que como importantes inversiones privadas generan actividades remunerativas y beneficios económicos en concordancia con la ciudadanía.
Queremos una ciudad digna, participativa, vanguardista, prospera, que se cumpla con las leyes, y sobre todo: cito las palabras del Sr. Téllez … “Queremos darle a Mérida uno de los mejores estadios de México, de Latinoamérica, posiblemente del mundo. Es nuestro mayor interés” …
Y efectivamente, nuestro mayor interés es que esté ubicado en el lugar adecuado para dicho inmueble.
“Por un desarrollo humano sostenible…”— Mérida, Yucatán.
Presidenta del Consejo Directivo del Colegio de Especialistas de Diseño Urbano de Yucatán, A.C.
