Innovación en el mundo profesional
El mundo de la empresa no volverá a ser igual tras la pandemia de Covid-19.
Los cambios que ya venían gestándose se acelerarán con toda certeza, y entraremos de lleno a una era donde la tecnología digital y las telecomunicaciones serán las grandes protagonistas.
El teletrabajo, las cumbres virtuales, así como las nuevas estrategias de mercadotecnia digital, han llegado para quedarse.
Ante esta realidad, la capacidad de adaptación emerge como la cualidad más poderosa para líderes empresariales y emprendedores. Quizá hoy, más que nunca, la habilidad nata del ser humano de crear y reinventarse tomará relevancia.
Con frecuencia se habla del pensamiento creativo como una de las competencias de mayor demanda en el contexto actual de digitalización y evolución tecnológica; no obstante, es importante comenzar por definir la creatividad para así dimensionar su proyección y alcance.
Una de las definiciones más ilustrativas es la que ofrece el académico Ken Robinson, quien describe la creatividad como un proceso de generación de ideas originales que aportan valor. Bajo este argumento se comprende el concepto de pensamiento creativo en sentido amplio, superando aquel mito de que solo los diseñadores, publicistas, o programadores informáticos deben explotar su creatividad.
Lo cierto es que todas las personas somos potenciales innovadores, aunque son pocos quienes desarrollan el músculo creativo; sin embargo, en el entorno profesional, quien no ofrece productos o servicios de valor, pronto queda rezagado.
La creatividad es fundamental para la construcción de ventajas competitivas que permitan alcanzar el éxito en los negocios.
Una vez que se posiciona al pensamiento creativo como una prioridad en una empresa, la clave radica en implementar estrategias para fomentar un entorno de innovación. Ello contribuirá a establecer equipos de trabajo más productivos y encontrar mejores soluciones ante eventuales problemáticas.
En primera instancia, hay que dotar a cada colaborador de una voz que sea tomada en cuenta; todos somos creativos, pero las ideas difícilmente fluyen cuando no hay espacios adecuados para ser compartidas. La confianza es la base de la cultura de la creatividad en las empresas.
Entonces, dejar que quienes integran el equipo de trabajo expresen sus opiniones es de suma utilidad cuando se buscan propuestas de valor o respuestas para enfrentarse a los desafíos. Es importante evitar el descarte apresurado de las iniciativas; muchas ideas exitosas parecieron poco factibles en un principio.
Dejar que las ideas maduren mediante el intercambio de puntos de vista puede ser una excelente apuesta, recordando que la creatividad es siempre un proceso. Además, como suele decirse en foros sobre innovación: el único riesgo es no correr riesgos.
Por otro lado, es común que las organizaciones, en la medida en que van creciendo, dejen de ser entusiastas respecto de la creatividad, para apostar por lo seguro o lo que ha funcionado en el pasado. Por supuesto, lo anterior representa una amenaza para la innovación.
Sobre este punto, las empresas deben asumir que las tecnologías digitales y el internet han cambiado el juego definitivamente; las redes sociales y la inteligencia artificial seguirán transformando la industria, el comercio y el ámbito laboral de manera acelerada e impredecible.
La única opción es abrazar el cambio y forjar una cultura de la creatividad que permee en todas las áreas de las organizaciones. La creatividad consiste en la capacidad de resolver problemas; bajo esta lógica, todo buen profesional requiere ser creativo.
Asimismo, la comunicación es una indispensable aliada en la construcción de un entorno de creatividad e innovación. Nuevamente, cuando en un equipo de trabajo se comparten distintas perspectivas y enfoques el pensamiento creativo florece.
La pluralidad de opiniones y el contraste de puntos de vista es algo benéfico para el proceso, por lo que nunca debe ser considerado como negativo.
En ocasiones, las mejores soluciones surgen del choque entre ideas aparentemente opuestas e incompatibles. No hay que temer al disenso, sino explorar diferentes alternativas, buscando el complemento de perfiles profesionales que aporten propuestas originales.
Las empresas líderes del futuro serán aquellas que logren apostar por la creatividad en un entorno de confianza, y sepan abrazar el cambio, entendiendo que no existe éxito sin innovación constante.— Mérida, Yucatán.
fournier1993@hotmail.com
Licenciado en Derecho, maestro en Administración
