Agua de lluvia es el significado en purépecha del nombre de Itzuri, una indígena sumida en lo más hondo de la pobreza, en un pueblo de la sierra michoacana que trata valientemente de enfrentarse a las circunstancias que rodean su existencia. La recompensa se le da pronto, voluntad y virtud se combinan para dotarla con un conocimiento que la convierte en superdotada.
¿Qué nos quieres decir con esta introducción?.. Describe el prefacio de mi última novela cuyo título es precisamente “Agua de Lluvia” la que anda buscando una casa editorial después de concursar el año pasado en el certamen del premio Mauricio Achar, dueño de Librerías Gandhi, que junto con Random House organizan cada año.
Para darte una idea, esta novela la quise escribir desde hace muchos años, después de visitar de joven la sierra tarahumara en las jornadas humanitarias que se hacían en la preparatoria y ayudar con alimentos y cobijas a los tarahumaras, rarámuris, tepehuanes y pimas localizados en la Sierra Madre Occidental que atraviesa el estado de Chihuahua.
Años posteriores, en mi paso por la mixteca, la cañada y la costa oaxaqueña, encuentras pueblos, por nombrar solo algunos, como Yucuná, Zahuatlán, San Martín cuyos escasos habitantes no saben si al salir el sol se les volverá a negar la comida.
En Michoacán, tierra purépecha y otomí, están Carácuaro, Nahuatzen, Tzitzio hundidos en la extrema pobreza, y para terminar este panorama que inspiró mi novela Chenalhó, Larrainzar y Sitalá en Chiapas.
La pobreza en México rebasa los 55 millones de personas (incrementó 3.8 millones con relación a 2018), pero la pobreza extrema va más allá de los 11 millones (incrementó 2.1 millones con relación a 2018).
“Agua de Lluvia” pretende hacer un humilde homenaje a todos aquellos indígenas que han sufrido en carne propia la discriminación, la pobreza y el olvido por el simple hecho de haber nacido en un pueblo, hablar un dialecto y dormir en un petate.
El mito culinario de Leonardo da Vinci
El “don” adquirido de la protagonista lo desencadena en las artes culinarias, lo que me recuerda algo que leí hace tiempo relacionado con Leonardo da Vinci, hombre sabiamente dotado que también incursionó en la cocina.
Se dice que inventó el tenedor de tres puntas, una máquina para hacer lasagna, o el instrumento que cortaba en piezas a una vaca. Sus recetas de banquetes que más bien parecían un riesgo para el estómago y sus estrambóticos inventos vertidos en un libro, fueron calificados de falsos o carentes de sustento histórico.
Lo único que puedo relacionar como una verdad absoluta de Leonardo Da Vinci con la gastronomía, es el cuadro de La Ultima Cena. También se afirma que puso un restaurante con varios pintores de la época, entre ellos Sandro Botticelli; si hubiese sido verdad y de haber existido la guía Michelin, tal vez hubiera ganado alguna estrella.
Las estrellas Michelin, ¿cuál es el origen de la guía Michelin?
Ya que hablas de la guía Michelin y sus estrellas, que por cierto se mencionan en un pasaje de tu novela, ¿de dónde viene este tan codiciado premio a la excelencia culinaria?

Surgió por ahí de 1900 en Francia como una guía al turista, con información para los viajeros poseedores de los primeros vehículos, la que te daba información, si no me equivoco de algunos servicios mecánicos y de hostales a la vera del camino.
Pero en mil novecientos veintitantos a los clientes con llantas de la marca les obsequiaban la guía y señalaba con una estrella los restaurantes donde se comía bien y, si eran buenos, podían tener hasta dos o tres estrellas y así se fue organizando a través de los años con inspectores culinarios que pasaban de incógnitos para calificar y premiar con esa distinción a los restaurantes, aquellos que con el tiempo se van haciendo famosos y son visitados por estos inspectores.
Las estrellas Michelin son hoy en día el máximo reconocimiento al que un restaurante puede aspirar.
Ya que estamos en el tema, vale la pena hacer hincapié en cuáles son los tres mejores restaurantes del mundo con estrellas Michelin: Noma (Dinamarca), con tres estrellas; Geranium (Dinamarca), con tres estrellas, y Asador Etxebarri (España), con tres estrellas (lista de 2021).
No mencionaste que hay restaurantes mexicanos en la lista de los 50 mejores del mundo. Es cierto, se me pasó y creo que es un logro muy importante lo que han hecho estos dos: Pujol (CDMX), del chef Enrique Olvera, en el noveno puesto, y Quintonil, del chef Jorge Vallejo (CDMX) en el lugar veintisiete (La guía Michelin no reconoce aún los restaurantes mexicanos para otorgarles estrellas).
Esta pincelada literaria e informativa da sustento a la esencia de lo mucho que se puede hacer en los diversos campos de la economía en un país que tiene todo para hacerlo y, sin embargo, vemos con tristeza cómo se va derrumbando la energía de la gente en un camino que topa con un letrero en el cual se lee… Bienvenidos a la Pobreza. Mientras tanto, seguiré en la búsqueda de una casa editorial para que mi esfuerzo corra como el agua de lluvia.— Mérida, Yucatán Twitter: @ydesdelabarrera
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