La pandemia y los avances médicos
En el folletito católico mensual de este enero de 2022 llamado “5 Minutos”, viene un pequeño análisis de las principales características que los Reyes Magos tuvieron gracias a su fe y de las lecciones que nos dejaron con su hazaña de ponerse en camino, de llegar, de adorar al Niño Dios y de regresarse a su tierra seguramente que para dar testimonio.
Y ahí se mencionan, la “capacidad para ver la estrella”, su “disponibilidad para dejarlo todo y ponerse en camino”, su “constancia en el seguimiento de la estrella”, su “responsabilidad en la búsqueda”, su “lectura de los hechos”, la “adoración”, la “generosidad de su ofrenda”, su “capacidad de cambio” y su “transformación”.
Y acerca de “su capacidad de cambio”, nos explican lo siguiente:
—“Fueron capaces de volver por otro camino. Es cosa segura que Dios cambia siempre nuestros planes. Creer es vivir confiados en la inseguridad, es estar dispuestos a iniciar siempre un nuevo camino, es tener capacidad de renovación constante. Todo esto, el caminar por aquí y por allá, entre luces y sombras, suele ser difícil, pero al final produce siempre “una inmensa alegría”.
Deberíamos poder aterrizar ese párrafo en nuestra vida para este 2022.
Y entre dimes y diretes en cuanto a la pandemia que nos ha azotado en el mundo, pienso que el final se acerca ya. El Dr Malone, científico francés, lo dijo maravillosamente de claro y conciso:
—“Omicron es tan completamente infeccioso y poco patógeno que él mismo es el equivalente a una vacunación mundial y gratuita de virus atenuado. Este es un bello regalo de Dios y significa el fin de la pandemia”.
Como es cosa de “redes sociales” se desgranaron como siempre, a favor y en contra, miles de comentarios. Como si nuestro estado ideal debiera ser ahora el de la confrontación, la confusión y el caos.
Yo solamente quiero resaltar un hecho histórico que apoya le declaración del doctor francés. En el siglo pasado se presentó la peor pandemia a que se ha enfrentado la humanidad: la llamada “Gripe Española” que mató, por lo menos, a 20 millones de personas en el mundo, aunque diferentes reportes incrementan la cifra hasta 50 millones.
En esa ocasión, los científicos no lograron ni siquiera aislar al agente infeccioso, al virus. Nunca se supo de qué gérmen se trató. Muchos años después, sí: una variedad de Influenza.
Pero resultó que justo dos años después del inicio de aquella pandemia, casi como por arte de magia, de manera espontánea y hasta inexplicable, la pandemia cedió. Y la gripe española, sin ayuda de nada ni de nadie, desapareció y pasó a la historia.
Casualmente esta declaración del Dr Malone nos advierte, justo a los dos años de su inicio, el fin de esta pandemia de coronavirus que desde el inicio fue aislado y a velocidad récord, combatida con varias opciones de vacunas y de tratamientos antivirales que comienzan a aprobarse, coincidiendo con esa cepa tremendamente contagiosa y poco letal, que habrá de conseguir la inmunidad de rebaño en la humanidad —seguramente lo que ocurrió el siglo pasado con la “gripe española”—, haciendo caso omiso de los intereses, la desinformación y los antivacunas.
Volvamos al párrafo anterior acerca de los Reyes Magos y seamos capaces “de volver por otro camino, confiados en la inseguridad y entre luces y sombras aceptar los cambios de planes que surgen, para que al final podamos contribuir y disfrutar de esa inmensa alegría”.
La alegría de renovar nuestra fe y de atestiguar el fin de una pandemia que vino a probar —y sigue probando— nuestras capacidades y esperanzas. Lo que tenemos de reyes y de magos.— Mérida, Yucatán.
jacer50@hotmail.com
Médico y escritor
