Marcelo Pérez Rodríguez (*)

Las expresiones del dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno, filtradas en un audio, dejan entrever una agresión a la libertad de expresión, una ofensa al periodismo y una amenaza a quienes ejercen la noble profesión de informar.

En estos momentos en que varios periodistas han sido asesinados esas palabras no ayudan en nada a contrarrestar estas cruentas agresiones. Todo lo contrario, pues muestra un desatino del dirigente priista y una forma vulgar de expresarse del periodismo y periodistas.

No hay crítica constructiva o un desacuerdo con argumentos en las palabras del dirigente, sino es un bombardeo verbal que muestra la falta de visión de un representante político para analizar y cuestionar una actividad tan importante y necesaria en la sociedad, como lo es el periodismo.

Señalar que “El hijo de pu…que se pase de ver…una ver…, ver…salvaje”, muestra que si un periodista se pasa al criticar duramente al dirigente priista o a determinada autoridad entonces es necesario darle una golpiza, de acuerdo con sus expresiones soeces y altisonantes.

La violencia y las amenazas contra los comunicadores críticos, no silenciados por el poder, son válidas para suavizarlos, según sus palabras. Aquí no se indigna contra las agresiones violentas y mortales contra los periodistas, sino, además, remata al expresar que “a los periodistas no hay que matarlos a balazos, papá, hay que matarlos de hambre”.

¿De qué manera matarlos de hambre? Quizá Alito Moreno piensa en quitarles el dinero que algunos reciben para no criticar las acciones del líder político o de determinados gobernantes y sí lanzar loas de sus actividades, o, en su defecto, también quitarles el trabajo que realizan.

En décadas pasadas el llamado “embute” era parte de la táctica de algunos gobernantes y funcionarios. Para no recibir duras críticas, más si estaban inmersos en abusos, nepotismo y otras irregularidades, repartían sobres en donde había miles de pesos para periódicos y periodistas. Algunos recibían estas “donaciones”, aunque otros comunicadores y periódicos rechazaban esta forma de comprar la información, la opinión crítica.

Sin embargo, esta táctica sutil de comprar la pluma de algunos fue táctica generalizada, amén de las amenazas, despidos y persecución de quienes no aceptaban este malsano proceder. Al paso del tiempo las tácticas se han modernizado y tal vez los sobres ya desaparecieron, pero los “embutes” se envían por transferencias a las cuentas personales o con obsequios como vehículos o residencias.

Tal vez Alito Moreno es lo que pensó al señalar “matar de hambre a los periodistas”, quitarles esas cantidades millonarias que algunos reciben para autocensurarse o criticar duramente a quien señale el que otorga las dádivas. Es decir, silenciar o dirigir la crítica, manipular la información hacia donde se necesite.

El periodismo es indispensable en la sociedad para fortalecer la libertad de expresión y la democracia. Censurarla, manipularla, comprar plumas o, lo peor, tratar de silenciar a los periodistas con amenazas, golpizas o balazos sería ir en contra del avance de una entidad o país.

El periodista en todas sus facetas es un intermediario entre los ciudadanos y el poder. Escribe, opina, cuestiona, critica, entrevista, dibuja, fotografía para despertar la reflexión, el pensamiento crítico y el análisis en la comunidad. Que los ciudadanos obtengan una diversidad de información para hacer un balance en relación con lo que dicen y hacen las autoridades.

No olvidemos que, lamentablemente, el país es un terreno peligroso para los periodistas. Son decenas de comunicadores que han perdido la vida por la violencia ejercida contra ellos. Son plumas, voces manchadas de sangre que fueron silenciadas por intereses malsanos.

Por eso las palabras agresivas del dirigente priista son desafortunadas, ahora y en cualquier momento. La crítica, la información, la noticia periodística no se puede acallar amenazando o acabando con los periodistas, menos señalar la necesidad de “matarlos de hambre”.

Un periodista honrado, comprometido con la sociedad y fiel a su pluma no va a morirse de hambre, porque vive modestamente con su salario, pero alguien que vende su opinión, su voz, su pluma al mejor postor entonces sí es mortal el quitarles los “embutes” millonarios y demás dádivas que reciben. ¿A esos se refería Alito Moreno?

Agresiones

Es lamentable que en vez de denunciar la violencia contra los periodistas, surjan mensajes para estimular esas agresiones. Ante estas palabras de Alito Moreno hay un silencio generalizado, no surgen voces que condenen estas expresiones soeces y agresivas. Pocos son los que han cuestionado estos vulgares exabruptos.

Los periodistas y la libertad de expresión son determinantes en los avances de la sociedad. El periodismo es un baluarte que es necesario defender. No es posible que se quiera acallar al periodismo y a las plumas críticas con sangre, con amenazas.

Las ideas, las palabras no se matan con balas. Alito debe “matar de hambre” a quienes les da dinero para silenciarlos. Así como hay periódicos y periodistas que realizan a diario un periodismo veraz, de análisis y crítico, también hay quienes reciben millonarios “embutes” para manipular la información a capricho de esas autoridades. Defender el periodismo es prioridad en la sociedad, mancharlo con sangre es cobardía.—Mérida, Yucatán

marpero53@ yahoo.com.mx

Profesor

 

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