En un viaje a Panamá, fue posible observar las operaciones de los barcos al cruzar las esclusas para pasar de un océano a otro y con eso contribuir al ahorro de dinero en el transporte de pasajeros y de carga respecto de la alternativa de rodear el continente americano.

El canal de Panamá fue iniciado por los franceses quienes sucumbieron a las plagas de malaria y fiebre amarilla transmitidas por los mosquitos y abandonaron el proyecto.

Estados Unidos introduce el uso de mosquiteros mojados con DDT y acuerda los derechos de explotación hasta 1999, fecha en que las operaciones del canal fueron transferidas a la Autoridad del Canal, que es la figura del gobierno panameño que administra y controla los movimientos de barcos.

Por el canal cruza aproximadamente el 3% del comercio mundial. Durante la pandemia nunca detuvieron operaciones.

Es más, el transporte se ha mantenido con pocas variaciones desde hace seis años que se inauguró la expansión del canal para aumentar el calado y cabotaje de barcos que lo atraviesan con nuevas esclusas.

En 2019 la Autoridad del Canal reportaba promedios de 37 barcos diarios y el último mes reporta 34 barcos diarios con tendencia creciente, algunos de ellos con miles de contenedores.

Recordemos que el cruce del canal trabaja con agua de lluvia que se colecta sobre un lago artificial, y por tanto, ayuda al planeta en descarbonizar las operaciones logísticas internacionales al ofrecer rutas más cortas y menos días de transporte entre diferentes puntos.

Dicho canal aporta, para un país de 4.3 millones de habitantes, alrededor de 2,100 millones de dólares anuales de ingresos netos en 2021. Se maneja como una empresa del gobierno, pero con números negros. Para comparar, el canal genera 40 dólares mensuales por habitante.

Por otra parte, Pemex, durante 2021 reportó una pérdida neta de operación de aproximadamente 14 mil millones de dólares, es decir, cada mexicano tuvo que poner de su bolsa el equivalente de unos 9 dólares mensuales para mantener operando a Pemex.

Ingreso adicional

Es válido decir que, en el año 2022, al iniciar la guerra en Ucrania, Pemex está recibiendo más ingresos, en el primer semestre de 2022 de unos 12 mil millones de dólares o 16 dólares por habitante por mes en México aproximadamente.

Sin embargo, Pemex no paga un impuesto al carbono. Estamos dejando de invertir en energías limpias. El omitir en la contabilidad los costos para la sociedad del carbón emitido es mentir sobre la operación de la empresa.

¿Considera usted que ya es tiempo de actualizar las leyes para desincentivar las emisiones de gases de efecto invernadero?— Mérida, Yucatán, México

Candidato a Doctor en Análisis Estratégico y Desarrollo Sustentable por la U. Anáhuac Mayab. Su correo electrónico es franklin_recio@yahoo.com

 

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