Después de haber recorrido con singular éxito la escala de cargos más relevantes en el ámbito partidista y legislativo, finalmente el gris senador por Yucatán Raúl Paz Alonso decidió tirar a la basura sus tenis, camisetas y gorras azules para vestirse de guinda, así nomás, olímpicamente y con harto desparpajo.
En una estrategia mediática bien planeada y guiada por el más puro pragmatismo utilitarista, el cuestionado presidente nacional de Morena, Mario Delgado, anunció la adhesión incondicional del flamante legislador federal a las irredentas causas de la 4T.
Este salto del otrora recalcitrante panista y enemigo político-ideológico de la 4T confirma una vez más la intensificación del fenómeno conocido como chapulineo o transfuguismo político que se ha venido dando en los últimos años en los ámbitos nacional y estatal.
A decir verdad, la vertiginosa conversión de Morena en partido gobernante y hegemónico en el ámbito estatal y en la mayoría de las entidades federativas ha avivado con creces las ambiciones políticas y pecuniarias de muchos actores políticos, cuya falta de valores éticos los conducen a traicionar con la mano en la cintura los principios doctrinarios que antes aparentaban defender con señalada vehemencia.
Así las cosas, no deja de sorprender que quienes hasta no hace mucho denostaban al hoy Presidente de la República y todo lo que representaba su movimiento, de la noche a la mañana se conviertan en “leales” seguidores del líder histórico de Morena y en acérrimos defensores de la 4T.
Al ver amenazada o limitada la continuidad de sus carreras políticas en sus partidos de origen, los tránsfugas han visto como muy cercana la posibilidad de seguir accediendo a cargos administrativos, partidistas o de elección popular utilizando la franquicia de Morena, sin que les importe un comino violentar los propios estatutos de este partido. Se trata, sin lugar a dudas, de una metamorfosis convenenciera, oportunista e inmoral de numerosos actores políticos.
Los casos recientes de la senadora expriista, hoy vestida de guinda, Verónica Camino Farjat, junto con el del senador teibolero convertido en abnegado morenista bajo el arropamiento entusiasta del máximo jerarca guinda, ilustran de maravilla que en la era de la 4T los arribistas y oportunistas de toda laya se abren paso y se posicionan con singular desfachatez en las estructuras del poder.
Las conversiones camaleónicas de personajes provenientes de otros partidos para sumarse a la ola obradorista se han vuelto recurrentes en los tiempos de la 4T y amenazan con normalizarse en el imaginario ciudadano: priistas de hueso colorado que se vuelven panistas recalcitrantes; panistas de hueso ultra azul que, al calor de las ambiciones desbordadas, se vuelven apóstoles farisaicos del morenismo; ecologistas que abandonan su simulación ambientalista para unirse desaforadamente al poder hegemónico en turno; “intelectuales” que antes sirvieron lealmente a los regímenes priistas del ivonnismo y el rolandismo están ahora encaramados en el Consejo Estatal de Morena: tal es el espectáculo circense que vemos en los escenarios políticos actuales.
Desde luego, el ascenso descarado de los tránsfugas sólo es posible porque desde las propias estructuras del poder establecidas por la 4T se opera un pragmatismo político sin principios, pues de manera intencionada se copta a los personeros de otras filiaciones para ponerlos a su servicio, garantizándoles impunidad en algunos casos o bien ofreciéndoles cargos tan relevantes como las embajadas que les fueron puestas en bandeja de plata por el mismísimo Presidente de la República.
Como es evidente, el brinco de Paz Alonso a la bancada senatorial de Morena, aunque esperada en nuestro medio e incluso dentro del PAN, ha venido a mover estrepitosamente los escenarios políticos de Yucatán.
Con el chapulineo desaprensivo del senador de marras, pronto veremos cómo la disputa por la candidatura al gobierno estatal por Morena será mucho más competida y encarnizada, toda vez que este organismo encabeza las preferencias del electorado yucateco con un 39.6 por ciento, colocándose 3 puntos porcentuales por encima del PAN (DY., 22 de septiembre, Local, p. 7).
En esta tesitura de análisis, vemos que ahora se tienen como prospectos nada menos que a 4 aspirantes: el superdelegado de los programas de Bienestar Social, “Huacho” Díaz Mena, quien sigue encabezando las encuestas como posible abanderado de Morena con el 37.1 por ciento de preferencias; el exdiputado y ahora directivo del Infonavit Rogerio Castro Vázquez; la senadora Verónica Camino Farjat y Raúl Paz Alonso, el senador teibolero ahora vestido y armado con la camiseta, la gorra y la matraca de la 4T.
Como puede colegirse, con los acontecimientos que aquí hemos comentado Yucatán se está convirtiendo con señalada antelación en un verdadero hervidero político. Veremos.— Mérida, Yucatán.
canek_1999@yahoo.com.mx
Doctor en Educación. Director de la Universidad Pedagógica Nacional en Yucatán
